lunes, 2 de enero de 2012

FALTA DE CORDIALIDAD

Hoy, el primer post del año va a ser una protesta enérgica y determinante, va a ser una aseveración casi, casi generalizada (o estoy teniendo muy mala suerte casi a diario), va a ser un testimonio real y calentito, porque me ha pasado hace escasas horas…

Hoy voy a manifestar una verdad como un templo. 

La peña es antipática, muy antipática… Y mal educada, muy mal educada. Pero tan antipática y tan maleducada que en ocasiones me dan ganas de chillarles e incluso de darles una patada o un puñetazo…

Yo tengo un problema, y no es la primera vez que lo digo, de alegría, simpatía, cercanía y cordialidad para con el prójimo… Aunque no conozca a ese prójimo de nada, yo no sé tratar a nadie con distancia y frialdad, yo no sé entrar en un ascensor y no saludar, yo no sé cruzarme con un vecino y no dar los “buenos días”, yo no sé mirar fijamente y con enfado a alguien que no me ha hecho nada; y si le miro así, y no me ha hecho nada, inmediatamente le explico que lo que me pasa no es contra él. Y claro engaño, porque el hecho de que yo muestre una sonrisa abierta y afable para decir algo alguien, no significa que detrás de esa sonrisa no haya un dragón con siete cabezas y nueve patas con sus respectivas garras, capaz de destrozarte la jeta y el corazón de dos lenguetazos viperinos que te suelte…

El hecho de que yo trate a un desconocido con relativa simpatía y educación, no significa que esa “mierda de ser humano” pueda escupirme espumarajos por la boca y pueda mirarme con desprecio y llamarme mentirosa delante de siete personas.

Nooooo, ni mucho menossss… No majo, no!!! Te has equivocado absolutamente de “niña”, porque así me ha llamado el gilipollas, me ha llamado “Niña!!!”… Y claro, te has ido escaldadito, porque para empezar te he mirado fijamente, y yo cuando miro… MIRO! Y si te miro, TE MIRO! Y si te miro bien MIRAO… tú te cagas bien CAGAO!!! Y si hablo, APAGA Y VÁMONOS!!!

Y ahora, cojo, voy y lo cuento:

Vengo de Decathlon… Odio ir a Decathlon… Odio ir a una gran superficie que tiene siete mil metros cuadrados de llanura para llenar bien la cesta y sólo quince cajas pírricas para pagar lo apilado y aburruñado en la cestita descrita, y además, esas cajas están absolutamente llenas de incidencias múltiples como “ ay! no me acuerdo de mi pin”, “un momento que me he dejado los calcetines Artengo para el abuelo” o “Uy! Si esta no es la talla de camiseta de mi marido, voy a buscar otra!!! Un momentito!!!”, y en las que, por culpa de todos los torpes que están pagando delante de ti, haces colas eternas… Y además, da la casualidad que una vez que te pones tú, ya nadie más se pone detrás tuyo en la cola… Y eres la última constantemente durante 45 minutos, y justo cuando estás pagando viene un afortunado y se pone detrás, y sólo hace cola 3 minutos (el tiempo que tarda en darte el OK la tarjeta) y te dan ganas de decir… “Uy, un momento, que se me ha olvidado comprar la pelota de rugby de mi madre!”… Y al salir, tirar la pelota a la basura, pero por lo menos, el de detrás ha tenido que esperar un poquito…

Por ese motivo, hoy, por primera vez en los días de mi vida me he puesto el mundo por montera y he decidido ponerme en la cola de “Sírvase Usted mismo y pague con la tarjeta”… Todo ello regado por las instrucciones maravillosas que da un ordenador…

No hay mujer en el mundo que alguna vez en la vida no haya jugado a ser cajera de un supermercado… A todas, todas, todas las mujeres nos apasiona la posibilidad de ser cajeras y cobrar a otras mujeres, y quitarles sus dineros y sus minollesssssssssssssss!!!! Y meterlos en nuestra cajita!!! Que no es nuestra, pero parece que si!!!! Y nos chifla!!!

Pues eso, haciendo alarde de que soy una tronca del Siglo XXI, me he puesto en la cola que había que hacer para pagar en un “on-my-own” detrás de un matrimonio. Exactamente me he ubicado detrás de la mujer, que estaba a la izquierda… Cuando llevaba diez minutitos, que se me han pasado rápido, porque estaba observando como dos niñas (porque eso si eran dos niñas) de veinte años intentaban comprarse unos guantes de esquí y eran absolutamente incapaces de “atisbar” donde tenían los guantes el código de barras, ha pasado por delante de mi napia, atacando por la izquierda, un perchero llenito, como su propio nombre indica, de perchas muy mal guiado por un trabajador de la empresa que debía estar recién contratado…

Trabajador de la empresa que no dominaba mucho la conducción del perchero y ha tenido a bien llevarse puesto a un señor “mediomayor”, que venía absolutamente ensimismado y despistado mirando las cajas de “tú mismo con tu propio mecanismo” y con una bolsa de 50 o 100 pelotitas de golf en su mano. Después de recibir un percherazo en un hombro, el señor ha mirado con desprecio al “percheador” (dicese del “conductor del perchero” desde ahora mismo) y se ha colocado en mi cola, a mi lado, detrás del marido casado con la mujer, de la que yo era guardaespaldas desde hacía 7 minutos…

El matrimonio ha avanzado hacia su caja de pagar y el señor ha avanzado sin vacilar y se ha puesto delante de mí…  Yo he puesto cara de “joder qué morro!” pero no he dicho nada, y la que estaba detrás de mi (ya había una cola de seis personas) me ha dicho: “Oye perdona, ese señor se te ha colado!”… y yo me girado y le he dicho: “Ya hija, y qué hago?”… “Joe, pues díselo!”“Qué vergüenza”, he pensado, a mi estas cosas me dan mucha vergüenza y además el hombre, pobrecillo, sólo lleva una bolsa de pelotas de golf… En fin, allá voy…

He sacado mi sonrisa más sincera, afable, cercana, cariñosa, rica … y he dicho: “Disculpe, pero estamos todos nosotros en la cola”… Y entonces el señor mediomayor se gira, mira la cola, me mira con una cara de asco infinita y me dice: “No!” … La verdad es que me he quedado fría y parada en seco. No me lo esperaba. Pensé que iba a decir “uy perdón!”, pero no me esperaba un no! seco y rotundo por respuesta. Entonces me he puesto medio seria, pero con la boca seguía sonriendo… “¿Cómo que no? Si se acaba usted de poner aquí!” y me vuelve a mirar con un asco horrible y me dice, con voz medio subida de tono, con unos decibelios de más: “Qué no! Que yo me he puesto aquí, y aquí no había nadie!!! Eres tú, niña, la que te acabas de poner!!! Cuando yo he llegado aquí, aquí no había nadie y tú no estabas” … De repente, se me han calentado las orejas… “¿Me ha llamado de tu? ¿Me ha llamado “niña”? ¿Este imbbécil, viejo, gordo, calvo, lerdo, imbbécil (ya sé que he repetido imbbécil, pero que es que este tío era un imbbécil con dos bb) me ha llamado “niña”?” He entendido perfectamente cuando mi ESTRELLA se enfada porque alguien en el cole la llama “niña”… Me ha sentado a cuerno quemao!!!

Y en un alarde de “tu no sabes con quien te la estás jugando!” le he mirado, pero le he mirado con ojos asesinos y despiadados, he borrado radicalmente la sonrisa de mi cara (ya se me había borrado hacía dos segundos, pero ahora no quedaba ni asomo de ella) y le he dicho: “Perdone, lo primero no me tutee porque no nos conocemos, y lo segundo, es que yo llevo aquí un rato, lo suficientemente largo como para saber que dos segundos antes de que usted se colase en mi cola, se haya llevado literalmente puesto a un pobrecillo que conducía un perchero” (soy abogado, y por ello, se darle la vuelta a las cosas maravillosamente) … El señor ha palidecido, me ha mirado con odio africano en sus pupilas y me ha dicho: “Tienes razón… pero todos los de detrás de ti no estaban” “Bueno vale, pues mátese con ellos, pero a mi no me llame mentirosa, porque yo llevo aquí un buen rato.” Y he pensado “y ahora la de atrás que se mate con el pollo por picarme!!! Que yo le hubiera dejado encantada que se colase!!!  

En ese momento se ha quedado libre una caja, he ido con mi cestita, he jugado a ser cajera de un supermercado, y me he ido tan contenta y triunfadora, porque una vez más, la justicia ha ganado al mal…

Pero me reitero…  La peña es muy antipática y muy mal educada. Pero a la gente que le pasaaaaaaa!?!?!?!?!?!?!?!? Espero que a todos nos dejen los Reyes Magos un poquito más de cordialidad para con el prójimo.

7 comentarios:

Sara M. dijo...

¡Identificación totalllllll! Situación, ayer noche en Opencor. Estoy esperando en la cola del pan, y dos señoras llegan detrás de mí, solo la primera pide la vez. Llega mi turrno, y justo en ese momento se acerca mi marido. Decido esperarle para que elija él, y le digo a la primwra señora, "pida usted, que tardo un segundo". JA. Pide ella, y cuando dicen "el siguiente", la otra caradura ¡va y se me cuela! Intento levantar la voz, pero mi marido me para "no merece la pena". Y a los diez segundos cambia de opinión "pero qué morro tiene la gente".
Y todo esto por no hablar de cuando te va a tocar en la cola de Mercadona, y abren otra caja y dicen " pase por orden...". ¡Y una ...! Aunque yo de eso ya me he hartado, y últimamente salto...
Y digo yo, que al margen de toda esta chorrada parrafónica, ¡Feliz año nuevo!

Beatrice dijo...

Últimamente me siento por el estilo. Vas por la calle y alguien te golpea con su bolsa, su hombro o su mano que en ese preciso momento levanta no sabes si para darte en la cara por "guapa" o por que iba ejercitando los músculos, y cortésmente te giras sonríes y pides perdón como si fueras la culpable de que su mano poderosa te atice, y te mira con un asquito que da miedo. Y te dice: "más cuidadito que la calle es de todos, rica" La culpa no es mía, sólo pido perdón por educación para no entrar en conflicto.
El otro día me paso 3 veces y la 3ª mi hermana que me acompañaba me dijo: "no pidas perdón, mira con mucho asco y si te parece conveniente suelta un palabro"... me siento incapaz, no me han educado así. Pero ganas me da de arremeter con los demás como lo hacen conmigo.
En una de esas veces llevaba cuatro paquetes en la mano, sin bolsas que ya no dan, y una mujer de buen ver, con estilo y todo, me empujó, tal cual. Tengo que pensar que sin ánimo de tirar mis paquetes por el suelo, pero me empujó. Todos los juguetes al suelo y sólo fue capaz de echarme mal de ojo. Ninguno de los que me rodeaban fue capaz de ayudarme en la recogida, excepto una señora, más modesta pero con corazón de león, que desde la otra punta del pasillo se agachó para recoger el paquete que había llegado a sus pies.
Hay muy poquita educación en la calle, en las tiendas, en el trabajo, y aunque la mona se vista de seda,..., si no es educada "apaga y vayámonos".

Beatrice dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
TORO SALVAJE dijo...

Todo se ha convertido en una jungla.
No sé si la crisis económica ha agriados el carácter de la gente pero es cierto que en cualquier parte la antipatía y casi el odio hacia los demás campan a sus anchas.

Ahora, te digo una cosa... santa paciencia la que has tenido porque a mí se me cuela y me contesta con esa chulería y le pego un empujón y lo saco de allí a hostias si hace falta. Menudo sinvergüenza.

Uy, me pongo malo solo con leerlo.

Besos.

Uri Contini dijo...

Creo que me conoces un poco, y puedo ser tremendamente educado y terriblemente borde si se me calienta.
Llevar trabajando tantos años cara al público te hace empatizar con el resto de mortales que también lo hacen y ser comprensivo cuando la situación lo requiere (pido perdón cuando entro al mercadona a las 9:00 y cierran a las 9:15 y con una sonrisa cómplice le digo a la cajera: voy sólo a por unos yogures y te garantizo que salgo antes que todos los clientes que están dentro. Luego, cuando me cobra dicha cajera le vuelvo a pedir perdón, le digo que sé lo que fastidia que entren clientes 5 minutos antes de cerrar y ellas me suelen responder con una sonrisa cómplice).
Sin embargo, en el otro extremo, no soporto los dependientes que tienen una actitud negativa (todos tenemos derecho a un mal día, pero no a pagarlo con clientes que no somos ni por asomo toca-eggs) Aquellos que piensan que por 600 euros que cobran o para 4 días de contrato basura que les han hecho firmar, para lo que les queda en el convento...(bueno, esa expresión escatológica que todos conocemos).
Mi ejemplo personal que aporto creo que nos ha pasado a todos, a saber:
Cola interminable de zara en caja, y dos dependientas, una pasa las etiquetas por el scanner del código de barras, quita el cacharrófono anti-alarmas, tica, pasa la tarjeta por el datáfono, y te mete la ropa en la bolsa, la otra dependienta toca la pandereta.
Entre tanto y sin prisas, "la ardua trabajadora" y la "panderetera" se cuentan su vida en voz alta sin importarles un pimiento la cola que crece de manera exponencial. "-Jacimar, ¿sales esta noche? -Ay no sé Puri, Rober quiere ir al cine pero a mi me da una pereza..." Es entonces cuando Contini, en el mismo tono de voz que las dependientas les dice: Disculpen, ¿pueden dejar su conversación personal para cuando terminen de atenderme? Muchas gracias.
En ese momento se quedan pálidas, mudas y se dan cuenta de la sonrisilla general que se ha producido en toda la cola.
En fin, que yo también trabajo cara al público y sé perfectamente cuando hay que echar unas risas desengrasantes en el trabajo y cuando "hay que estar".
Besos y feliz año, a ti, y a tus lectores.

Soni dijo...

A mi en estas situaciones nunca se me ocurre nada que decir, me quedo como un pasmarote y luego pienso y le doy vueltas a lo que tenía que haber dicho... Voy a aprender de tí, la próxima no me pasa!!

El 16 en discordia dijo...

Pobre hombre, le dan un percherazo le dejan aturdido y desorientado y encima le montas ese "pollo".
Ahora hablando en serio,yo no suelo decir nada cuando se me cuelan pero a veces el morro va màs allá y encima te lo dicen.Me dejas que me cuele que solo llevo esto? Miras y....Joder pero si lleva mas compra que yo.

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