domingo, 8 de enero de 2012

LOS PIMIENTOS

Normalmente escribo, o suelo escribir, sobre las cosas que me gustan (por lo menos lo intento) pero ellos se merecen un post, sólo y exclusivamente, por lo que los aborrezco…

No los comprendo, no los entiendo y me caen mal… Física y psíquicamente…

¡¡¡ODIO LOS PIMIENTOS!!!

Los odio… En todas sus versiones y colores…

Bueno no, miento… Me gustan los del padrón, piquen o “non”… Pero todos los demás, me sobran en la vida…

No entiendo los pimientos en la paella. Qué forma de joder una paella… Con lo rica que está ella misma en si misma, y da igual paella, que caldero, que arroz caldoso, que arroz con conejo a la cazuela de barro. Da igual que sea de marisco, de verdura, de pollo o mixta, está buenísima en todas sus versiones, hasta que le metes un pimiento y la destrozas literalmente!!!

Porque el pimiento anula totalmente los otros sabores, y comas lo que comas, sólo comes pimiento. Y no importa los vegetales y animales que le incorpores al plato, porque si llega el pimiento… Se acabó! Todos los demás se sentarán en el banquillo a verle jugar y el protagonista absoluto del plato será él y sólo él… El pimiento!

No puedo comprender que a un solomillazo pistonudo o a un chuletón de buey estupendo, poco hecho, rojito por dentro, le pongan pimientos rojos o verdes encima… Con lo buenísima que está la carne solita, por qué la asesinan así??? Te ponen un chuletón de 500 gramos con sus patatitas maravillosas … y de pronto, le ponen un cacho rojo encima y se acabó!!! Deja de saber a carne y solo sabe a pimientazo horrible!!! Qué asco!!! Y la salsita de la carne… qué pena!!! En cuanto la salsita toca ligeramente con el pimiento, pierde totalmente su esencia y sólo sabe a pimiento!!!

Y para colmo de males, hay pimientos de colores… Amarillo (que no recuerdo haberlo probado), verde (que es el más tranquilito) y rojo (que me sienta como el culo!!!)

Y luego los hay como con denominación de origen: “del piquillo”, choricero, morrón, asado, relleno… Puaj!, Puaj!, Repuajjjjjjjjjjjjjjjjj!!!!!

Una vez me fui con el AVIADOR a Málaga, y de cena nos tomamos unos espetos (sardinitas a la brasa) y una ensalada de pimientos… Hice un esfuerzo sobrehumano por probarla, porque no se dijera que soy una niña mimada que no come de todo, y además, por acompañar al AVIADOR que le encanta esa ensalada…

La ensalada de pimientos malagueña viene maravillosamente aderezada con ajo, pero con unos dientes de ajo como mi dedo pulgar!!!… (todos sabemos que el ajo sienta como sienta y se repite como se repite). Qué noche tan maravillosa pasé abrazada literalmente al Señor Roca gracias a la ensaladita de marras… Qué gusto!!! Toda la noche a propulsión!!! Y no estaba mala. De sabor estaba bien. Y yo no tengo el estómago especialmente delicado, pero aquello cayó como la bomba de Hiroshima o Nagasaki… me da igual cual de las dos… Literalmente me destrozó… y confieso que desde entonces les miro con recelo e incluso con resquemor y rencor…

Parece que me miran, que me están esperando… “Cómeme bonita, que te vas a enterar de lo que valemos” … y yo, que paso de los retos, directamente me los salto…

Si alguna vez en la vida cocinas algo y te sale mal, no lo dudes, métele un pimientazo y la mierda lo que hayas cocinado, sólo sabrá a pimientos… Y si al otro comensal le gustan, triunfarás… pero si no le gustan, no te preocupes, no volverá… te habrás librado de un amigo para invitar a cenar para toda la vida…

Y me dan pena los pobres bacalaos, porque mira que son salaos y que después de estar metidos en agua, horas y horas, días y días, después de cambiarles el agüita dos o tres veces cada jornada a los pobres para que no sepan tan salaos, van, y los meten dentro de un pimiento… Y el pobre bacalao se debe morir de asco en su interior, y pensará, “con lo rico que estoy “al pil-pil”, porque me han metido dentro de estos tíos tan absolutamente anulantes e invasivos en cuanto al sabor y al olor”.

Y la tortilla de patata!!! Quién es el desgraciado que le mete pimientos (rojos o verdes) a la tortilla de patata!!!! Con lo rica que está!!! Tú te haces un bocata de tortilla de patata, con tomate natural y mayonesa (es cierto que como te pases de generoso en las lonchas de tomate y en la tortilla, aquello se pone como el Empire State y es absolutamente inmanejable, pero bueno…) y tienes una delicia de bocadillo para ir al futbol, para ir al campo un día primaveral, para lo que quieras… A ese mismo bocata, le pones un pimiento, y tu equipo seguro que pierde, y tus niños se caen en unas ortigas, y tu marido se hace un esguince… Porque el pimiento… da mala suerte!!! Estoy segura de que da malísima suerte!

Y si no te pasa nada malo durante el día, da igual, porque al ser tan protagonista, por la noche se te aparecerá en forma de ardor de estómago asqueroso y no te dejará dormir y darás vueltas y vueltas, y más vueltas en la cama, y si por un casual decides, ya al final de tu calvario indigestional, sacar el pimiento por donde entró, que sepas, que saldrá enterito, porque tu pobre estómago ha sido absolutamente incapaz de digerir ni la puntita del mismo, y aunque después de comértelo hayas merendado o cenado, lo primero en salir será él, porque es un protagonista asqueroso y tiene que dar siempre la nota…

Cualquier plato del mundo mundial al que le metas un pimiento con independencia de los demás ingredientes, quedará poderosamente anulado, será exactamente igual y sabrá absolutamente a lo mismo que cualquier otro plato del mundo mundial al que, con los ingredientes totalmente distintos al anterior, le hayan metido otro pimiento.

Es definitivo… NO SOPORTO LOS PIMIENTOS… y no es el único plato que no aguanto!!! He dicho!  

8 comentarios:

El 16 en discordia dijo...

A mi si que me gustan pero es verdad que repite más que alguien llamando a un número equivocado.

TORO SALVAJE dijo...

Yo no les hablo.
Son unos creídos.

Besos.

Uri Contini dijo...

Siento disentir contigo (esta vez gastronómicamente) porque los adoro en todas sus variedades, claro que yo puedo comer piedras rebozadas y haría la digestión tan tranquilo...

sin más palabras dijo...

A mí me gustan (y no poco) pero me sientan fatal. Y ahí estoy yo comiéndolos sólo porque me gustan a sabiendas que luego estaré 15 horas haciendo la "mala"digestión y repitiéndolos una y otra vez, pero que le voy a hacer... me gustan

Beatrice dijo...

El pimiento, el queso, la mayonesa (ligera, por favor) y la lechuga, me encantan y si los pongo todos juntos con pan, me muero de gusto. ¿Asquerosos?, a la menda le gustan.

Hans dijo...

Qué vehemencia! Ha quedado cristalino: nunca te invitaréa nada con pimientps :-). Dicho esto señalré que a mí si me gustan, pero reconozco que son de digestión 'combativa'... En fin, me ha encantado el adjetivo 'pistonudo' aplicado a un solomillo: la imagen me ha hecho la bocaagua. Besos.

samuel saez dijo...

Viva stalin

Anónimo dijo...

Nunca había encontrado nadie que opinarse como yo. En mi despensa y mi nevera hace tiempo que están proscritos. Pero es verdad q la gente te mira como si fueses rara. Ole a esta ida anti pimiento!

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