viernes, 18 de octubre de 2013

¿TIENEN ALGO EN COMÚN?

Mercedes Alaya… 50 años. Mujer. Española. Vive en Sevilla. Juez (O Jueza, nunca sé si a esta profesión le “cabe” el femenino y yo no quiero pecar ni de machista, ni de feminista, ni de sexista, ni de omisión…)  del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla. Casada con un auditor y madre de 4 hijos. Es famosa porque tiene a sus espaldas la “tortura” y responsabilidad de llevar la instrucción del tema de los EREs “rarunos” de Andalucía y se está viendo vilipendiada y acosada a la salida del trabajo (que se sepa) y seguramente, en muchos momentos familiares y personales (esto no se sabe, lo sabrá ella). Han tenido que ponerle protección policial ante el acoso que sufre últimamente.


 

Mario Biondo… 36 años. Hombre. Italiano. Vivía en Madrid. Cámara de televisión del programa “Masterchef” entre otros programas. Casado con la presentadora Raquel Sánchez Silva y sin hijos (parece ser que no podía tenerlos). Es famoso por haber muerto en extrañas circunstancias (por decir algo suave de su forma de morir) después de haberse peleado con su mujer, despedirla en el garaje porque ella tenía un viaje familiar programado, y haberse pasado una tarde/noche fascinante… (Fascinante por no decir de locura).

 


Y ahí va la pregunta… ¿Qué tienen en común?

Pues aparentemente nada… Sus vidas no creo que se hayan cruzado nunca y si lo han hecho es difícil que se hayan saludado, aunque quizá un “buenos días” por educación ha podido haber si algún día Mario estuvo, con su cámara, a las puertas del Juzgado de Mercedes… o han coincidido en la presentación de un libro de recetas de paella (por ejemplo)…

Ya, en la Tierra, dudo mucho que vuelvan a encontrarse.

Entonces… ¿qué tienen en común?

Pues tienen en común que yo, Mara, sé de sus vidas demasiadas cosas que no me parece que tenga que saber, ni me apetece saber, ni debería saber… Y esto no es una crítica al derecho a la información, ni al derecho a la libertad de prensa, es una defensa al derecho a la intimidad de las personas.

Mercedes Alaya es Juez. Una juez (o jueza) que está llevando un caso tan gordo y que afecta a tantas personas (importantes o no) no debería ser conocida. No deberíamos ponerle cara, ni trajes, ni saber la tienda en la que los compra, ni su peluquería. Mucho menos deberíamos saber quién es su marido, donde y en qué trabaja, y ni me pronuncio del número de hijos que tiene. ¿Por qué sé cuántos hijos tiene esta mujer, por qué sé cómo se apellidan? No es una mujer pública ni ha comercializado con su vida, ¿por qué sabemos tanto de su vida privada? ¿No estamos poniendo en peligro su imparcialidad a la hora de ejercer su trabajo? Si esta mujer se siente amenazada a las puertas de los Juzgados, y han tenido que ponerle protección policial… ¿no influirá esto en su forma de afrontar sus decisiones y a la hora de dictar sus sentencias?

Y ojo! Que no estoy poniendo, en ningún caso, en tela de juicio su profesionalidad e imparcialidad como Juez (Jueza). Solamente estoy diciendo, porque a mi se me pasaría por la cabeza, que, quizás, si ella se siente amenazada, y en un momento dado ve que sus actuaciones (legales y legítimas) pueden poner en peligro a su familia, a sus hijos, absolutamente inocentes del mundo laboral en que se ha metido su madre, puede optar por dar un carpetazo al tema, hacer un “pasapalabra”, alegar un estress que te cagas y no seguir conociendo de un asunto determinado por miedo al peligro en el que ha puesto a su familia, quedándonos así sin la intervención en muchos casos de un pedazo de Juez (o Jueza). Porque en este punto si me voy a mojar y mucho: a mi la Juez Alaya me flipa en todos sus aspectos… El empaque, la distancia, la elegancia, la valentía, el señorío… Me parece de AUPA!!!

Y quizá con ello, todos estamos poniendo trabas a que se aplique la justicia con las personas que han hecho cosas feas.

Tengo que decir que cada vez que veo en la tele la cara de un Juez, Fiscal, Magistrado me pongo de mala leche. Una cosa es que esa persona, voluntariamente, hable para las cámaras o una revista, y otra muy distinta es que se le saque entrando y saliendo de su Juzgado o lugar de trabajo, sin que eso esté autorizado por el interesado. También me consta que la Juez (Jueza) Alaya ha dado entrevistas, pero, de las que he leído, nunca tratan de su vida personal, salvo para decir que su marido y ella no hablan de trabajo cuando llegan a casa.
 
En cuanto a Mario Biondo, puffff… La cronología de su última noche con vida me ha puesto los pelos de punta… No necesitaba en absoluto conocerla… Pobrecito… Como hay que estar de mal, de horriblemente mal, para después de llevar 11 meses casados, en una aparente felicidad constante, con una mujer aparentemente alegre al lado, ella se marche por la puerta y tú… Madre mía!!! Y no voy a entrar a valorar lo que, según la prensa, hizo, porque, pobrecito, claramente no estaba bien… Lo que pienso son dos cosas…
 
La primera es que yo no tenía ninguna necesidad de saber esa cronología nocturna que me espanta y me da miedo… Si se fue a un burdel, si consumió algo, si fumó, si estuvo con tías o solo, si chateo con su gente… Pero ¿de verdad teníamos necesidad de saber todo eso? Y entiendo que, en un momento dado, su viuda para salvaguardar todo lo que se está diciendo de ella, sobre todo la familia del finado, haya filtrado a la prensa los datos con el fin de justificar sus actuaciones y para que dejen de poner en entredicho todo lo que hace o dice. Al fin y al cabo ella se ha quedado aquí aguantando el chaparrón y su marido es el que se ha ido de una manera un tanto extraña.
 
La segunda es que estamos totalmente vigilados por el móvil, el cajero, el ordenador… No existe la vida privada… Realmente hay un Gran Hermano que nos vigila y controla todos nuestros movimientos y en un momento dado, pueden salir todos a la luz.
 
Imaginemos que Mario no hubiera muerto y se hubiera quedado “gagá” un tiempito y luego despertase; su reputación como persona habría caído por los suelos, su mujer podría haberle dejado en la estacada (y no digo que sin motivo), su vida personal y laboral se podría haber ido al garete, todo porque la información que tenemos sobre su vida personal es excesiva…
 
En ocasiones, en los medios de comunicación se nos da demasiada información sobre las personas, nos rodeen o no nos rodeen. Información que, en absoluto es necesario que tengamos a nuestra disposición, para nuestra vida diaria.

9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

El Gran Hermano nos controla todo.
Opiniones, gastos, desplazamientos, gustos, aficiones, contactos...

Orwell se quedó corto.

La próxima revolución será contra el Gran Hermano.

Ojalá pueda verla.

Besos.

Perri M. dijo...

Desde luego que lo del cámara no nos interesa saberlo, es morbo puro.
Con la jueza creo que te ciega la admiración, porque esta mujer no es conocida porque los medios le den caña, la sacan realizando sus funciones, nunca he oido ni visto que digan nada de su vida personal. Si está amenazada no es ni mas ni menos porque este es un país de pandereta donde 4 macarras se creen los amos. Pero vamos nada por lo que no hayan pasado muchos otros jueces que han llevado o llevan temas espinosos. No lo comprendo, ni lo acepto como persona, pero no creo que los medios de comunicación tengan nada que ver en esto.

El 16 en discordia dijo...

Es cierto que manejamos más información que la que necesitamos para entender la noticia.Pero es lo que hay.Ahora en los informativos de cualquier medio,vale todo para obtener la atención y subir la audiencia y las ventas y con ello los ingresos(que realmente es lo que cuenta).
Realmente creo que la culpa no es de dichos medios,ellos intentan conseguir cuanta más información mejor y a cualquier precio,y siempre hay gente dispuesta a filtrar cualquier dato que pueda llenar unos minutos o unos renglones de información.

Buen post.

Mara dijo...

Perri M, cuando hablas de medios de comunicación, a que te refieres? No es internet, en general, un medio de comunicación?

Si pones en Google "Mercedes Alaya" y pinchas en Wikipedia, te enteras hasta del día de su boda.

Si pones las imágenes, te encontrarás con todo su vestuario, y muchas páginas que hablan de sus modelitos, de lo que cuestan y de dónde los ha comprado.

Y ella, es Juez... Es verdugo de mucha gente, antes los verdugos llevaban la cabeza tapada para q no se supera quienes eran, de hecho el verdugo de los niños les deja al aire muy poco trozo de cara... Por qué ahora vemos perfectamente a los verdugos de modernidad?

No deberíamos saber quienes son los jueces que llevan los casos, y mucho menos, su situación familiar y personal. Creo q entorpecemos la justicia con la presión social que se hace sobre ellos... Pero esa es mi opinión...

Mara dijo...

Toro, a mi también me ha dado miedo la cronología de la noche, hora por hora, de una persona... Me ha dado un escalofrío... No me ha gustado nada de nada...

Mara dijo...

16: la pasta, el dinero, los intereses creados.... Eso es lo que mueve el mundo... Ya no hay derechos, ni libertades, ni opciones... Sólo el dinero y el interés que despierta... Que pasa por encima de los vivos y por supuesto, de los muertos...

Grandullón dijo...

No sabes de la mala leche que me pongo cuando veo a la Jueza (juez) el la tele entrando en su juzgado. No debería ser un personaje público . Me cae genial por lo que tiene que aguantar . Del cámara ni se nada , ni
Me importa . Aveces pienso que vivo en un país se miércoles . Me jod... Los jueces estrellas y Alaya intenta no serlo .

JM dijo...

Esta debe ser la libertad de información por la que se luchó tanto. Vaya fiasco.

Todas las noches rezo para que si un día soy malo no me toque estar delante de una jueza así. Por eso soy bueno.

Blogger dijo...

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