miércoles, 22 de octubre de 2014

NO PENSÉ EN TI...

Me alegro Teresa.

Me alegro infinito por ti y por tu familia.

Me alegro de corazón de tu recuperación y espero que en breve estés totalmente operativa otra vez.

He de confesar que contigo he pasado por distintos estadios… Mis sentimientos hacia ti y tu circunstancia se han ido novando según se iban sucediendo los acontecimientos… He vivido sin vivir en mi, hasta hoy, que leo que ya estás curada…

Voy a empezar por el principio…

Leo, no sé si el 5 o el 6 de octubre, que una auxiliar de enfermería que había estado en contacto con un misionero muerto en España, presenta síntomas de ébola, y pienso… “Vesssssssssssssssssssss!!! Lo sabía coño!!! Por qué trajeron aquí al misionero infectado???” Y así me manifesté en un post… Me indignó que nos hubieran expuesto a todos a una enfermedad tan brutal y desconocida… No pensé en ti…

Después leí que desde hacía días te encontrabas mal, que te habías cogido unas vacaciones, que habías ido a no sé cuantos hospitales, que te habías presentado a una oposición, que te habías depilado… y pensé… “Pero esta tía es lerdaaaaaaal!!! Como ha hecho todo eso sabiendo que podía tener ébola???”… Me volví a sentir totalmente vulnerable e indefensa ante ese bicho y te eché la culpa… Claramente, no pensé en ti…

Es cierto que había miles de versiones en miles de periódicos, radios, teles y que la confusión reinaba, mientras tú te alzabas con el premio a la “Primera persona del mundo infectada de ébola fuera de África”… ¡¡¡Toma ya!!! ¡¡¡Eso si que es entrar en el libro Guiness por la puerta grande!!!

Te encerraron… Te vi entrar en el Carlos III en una urna portátil como la de la “Bella Durmiente” y te encerraron allí, y contigo, encerraron a tu marido, a tus depiladoras, a todos lo que te atendieron en Urgencias de Alcorcón, a los que te llevaron en la ambulancia al Carlos III, a los que usaron, enfermitos, esa misma ambulancia después de ti… A un montón de peña… Y yo pensé “Qué los gaseen!!! A todossssssssssss!!! Que no quede ni unoooooooooo coñooooooooo!!!” Me cagaba de miedo de pensar que aquello se propagara. Lo que es la ignorancia… Una vez más, no pensé en ti…

Mientras tu marido defendía telefónicamente tu profesionalidad, tu coraje, tu generosidad, algunas compañeras/compañeros decían, según la prensa, que te habían notado rara y nerviosa cuando saliste de la habitación del misionero fallecido, que habías estado más tiempo del debido, que nadie había supervisado como te quitabas el traje… Y de pronto saltó la noticia… Teresa ha dicho que se tocó la cara con el guante sucio!!!. Mi reacción volvió a ser inmediata “pero bueno por favorrrrrrrrrrrrrrr estamos rodeados de palurdossssss o quéeeeeee!?!?!?”… En mi interior, en mi fuero interno, necesitaba saber que no habían fallado los protocolos, que sólo el error humano era el culpable de tu contagio, porque si fallaban los protocolos, habría mogollón de peña infectada, pero si era culpa tuya y solo tuya, los infectados serían solamente los ingresados en el Carlos III… Egoísmo puro y duro una vez más… Y otra vez, no pensé en ti…

En unas declaraciones el pobre de tu marido confesó que teníais una mascota, que antes de salir de casa le habíais dejado comida, bebida y que es un perro buenísimo que no iba a dar la lata y que no necesitaba nada en 15 o 20 días. De pronto, vi a tu perro igual que el de Will Smith en “Soy Leyenda”, convertido en una máquina de matar rabiosa y contagiando a todo el edificio… y pensé: “Coño!!! Un perro con ébola!! Matarile al perro pase lo que pase!!!”, sin parar a pensar en que no tienes hijos y que por tanto, el amor por tu perro, puede equipararse al de un hijo, si no lo tienes… A las 48 horas, y tras duras represalias en la puerta de tu casa, se cargaron a tu perro… Me pareció una barbaridad, pero, sincera y egoístamente, sentí alivio… Muerto el perro se acabó el ébola (el ébola perruno por lo menos). Volví a no pensar en ti.

El día 12 de octubre, mi cumple, el día de mi cuarenta cumple, comí un cocido con mi madre y mi hermana mayor-menor… Hablamos de ti, claro! Como no! Estabas muy chunga, y mi hermana, mucho más compresiva y condescendiente contigo, me dijo que estaba rezando por ti muchísimo y que además le enternecía como ayudabas a tus compañeros del hospital cuando entraban vestidos de “Power Rangers” a atenderte, mientras te debatías entre la vida y la muerte por culpa de tus maltrechos pulmones…

Seis días después de que tu contagio estuviera confirmado, mi visión de ti dio un cambio radical… Empecé a rezar por ti y empecé a entender muchas cosas que mi miedo, mi egoísmo y mi ceguera, no habían dejado que mi cabeza comprendiera.

Entendí que te depilaras.
Entendí que te presentaras a una oposición.
Entendí que te tocaras la cara o que así lo manifestaras, aunque no lo supieras con certeza.
Empecé a pensar en ti como un ser humano y no, como un ente altamente contaminante.

Ví a tu marido asomarse a las ventanas para ver pasar los aviones el día de la Hispanidad y me dio muchísima pena. Vi a enfermeros que te habían cuidado en Alcorcón, mostrar su temperatura corporal a través de papeles pintados para darnos tranquilidad y sonreí dando gracias a Dios. Vi a los que te cuidaban ahora hablar de ti, de tu fortaleza, de tu generosidad, de tu sentido del humor, y me sentí injusta contigo. Vi a tu hermano defenderte ante micros a pie de calle, y pensé que ese chico no estaba preparado para enfrentarse a eso.

Me solidaricé contigo y seguí rezando, que es lo único que yo creo que podía hacer.

Hoy te han declarado curada… y no sabes cuánto, cuantísimo me alegro. Tu marido está asintomático y muy probablemente está limpio aunque hay que esperar los plazos previstos por la OMS.

¡¡Qué grande tía!!! Has sobrevivido al ébola!!! Tienes todos mis respetos macho!!! En unos días pasarás a planta y en breve, a casa. Ahora eres la “Primera persona del mundo infectada de ébola fuera de África que, además, va y sobrevive a la enfermedad”… Eso si es que es una puerta enorme!!!

Ya te han dicho lo de tu perro y parece que no te lo has tomado tan mal… Yo te entiendo, has estado entre la vida y la muerte, lo del perro es importante, pero… no tan importante… has debido pensar de todo en estos días de consciencia semi-inconsciente, lo cual te hace minimizar el daño de tu perro.

Ahora cuando salgas, estoy segura de que vas a ayudar en la investigación contra esta enfermedad, eres una superviviente y tu sangre, plasma y anticuerpos son fundamentales para la lucha contra el ébola, pero además, tienes múltiples opciones, que yo resumiría en dos:

1.- Reponerte, coger fuerzas, volver a tu trabajo y continuar con tu marido, tu casita y tu vida normal, comprándote una nueva mascota. Estás en tu pleno derecho.

2.- Reponerte, coger fuerzas, ponerte en pie de guerra, buscar abogados a tutti-plen y demandar a diestro y siniestro, incluyendo al Ministerio de Sanidad por no informarte bien del protocolo a seguir, a tu hospital por no poner al tío que tenía que mirar mientras te quitabas el traje, al Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid por sus duras declaraciones, a todos los relacionados con la muerte de Excalibur, desde el que dio la orden hasta el que lo incineró y llevó sus cenizas a donde sea que estén, empezar a pisar platós de televisión contando tu experiencia, escribir un libro sobre las alucinaciones que has tenido en tus momentos de colapso ebolístico y terminar en Gran Hermano 25. Estás en tu pleno derecho.

Sinceramente, yo que tú, optaría por la primera opción, intentaría olvidarlo todo y seguir siendo la de siempre, con la vida de siempre a ser posible. Pero si vas a ir a por la segunda, y vas a vivir tu momento de gloria, pelea y euforia vital, recuerda que algunos de aquellos a los que vas a demandar, han invertido mucho tiempo y dinero en salvarte la vida, y no sabes cuándo vas a volver a necesitarles. Y ahora, Teresa, si que estoy pensando en ti.

(Me gustaría saber si alguien se ha sentido como yo en estos días…)

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizás me duró menos que a ti pero yo me he sentido igual.
Y añado otra sensación que no se si alguien también habrá tenido.
Primero intentaron culpabilizarla a ella de no haber seguido estrictamente el protocolo (en un habitaculo de 1 m2 en la que hay que quitarse un traje que expertos en la materia en casos reales confirman se tarda aprox. 40 min y siempre supervisado por otro y siempre con posibilidad de error) de una enfermedad que no había cursado en Europa que se sepa. ¿Pero es que no podemos admitir que las personas sin formación o con ella, puedan tener errores? Es vergonzoso como todos han intentado esquivar su responsabilidad o simplemente admitir que estos casos son realmente excepcionales y que como tal se tratan. Pero claro, había un problema y es que habíamos dicho que GARANTIZABAMOS que nada pasaba si traiamos a los misioneros, porque quedabamos estupendamente bien.
Y de la misma manera que casi la acusan de matar a JFK a la pobre, todos mutan ahora a la version empalagosa de agradecer hasta estomagar que ha sido una campeona, que fue una valiente al ofrecerse a ser la que limpió la habitación, que si podia se ponia ella el suero.... Que será todo verdad, faltaría mas, pero por favor, un poquito de coherencia, de seriedad y de no apuntarse siempre al caballo ganador.
Todo esto por no mencionar que ahora es una emergencia internacional, ahora que lo tenemos aquí, cuando hace más de 6 meses que se han lanzado alertas desde los paises africanos para pedir ayuda sin que nadie lo haya (querido) escuchar....
Bss.
C.T.

El 16 en discordia dijo...

Normalmente.
Se empieza pensando en si mismo.
No creo que nadie no se alegre de la curación de esta persona,tras el cúmulo de meteduras de pata a la que la mujer ha estado sometida.
Como viene siendo habitual,en este,nuestro país.La bola pasa rápidamente de unos a otros,para quitarse el "marrón"uno de encima,lo antes posible.
Hubo un momento,que pensé que iba a sonar el teléfono,y que alguien me iba a decir,que el culpable del contagio de esta mujer,era yo.
También he de reconocer,que esta noticia,me ha cansado.Cuando empezaban las noticias,cambiaba de canal.Me parecía oír y oír siempre lo mismo.
Yo tampoco pensé en ella.
Y lo debería de haber pensado,puesto que le podía haber tocado a cualquiera,incluido a cualquier integrante de mi familia,y me gustaría que todo el mundo se hubiera enterado de la evolución de dicha persona.
En fin.
De los errores se aprende.
Afortunadamente ha superado la enfermedad y de verdad es una muy buena noticia.

Disculpa por haberme enrollado.

Buen post.


Un beso.

Mara dijo...

Gracias CT... Me sentía un poco mal con mis sentimientos hacia ella... Un beso, especialmente a tu Manderley...

Mara dijo...

16... Eres genial!!! Yo tb me sentí culpable del contagio...

Anónimo dijo...

Te sales Meri!

Mara dijo...

Gracias Anónimo de las 22.02... Veo que tu también te has sentido como yo...

Sara M. dijo...

Yo insisto: en un país como el nuestro, en el que podemos presumir de muchas cosas, pero no de la capacidad para seguir esos protocolos a lo bestia, casi sin formación y menos tiempo, hay un fallo, y alguien tiene que caer. Igual de mal me parece que se le culpara a ella, como a la ministra de sanidad. Coño, que si hubiera hecho falta quienes tenían que haber entrado en escena eran los, de verdad, especialistas de la UME. Perdón, que me voy. Decía que aquí alguien tiene que caer, ministra, contagiada, o el primo de las dos. Pero esto mismo pasa en EEUU, el país más supermegapreparado para estas situaciones, ¡y no pasa nada! Vaya, que no se le tiran a la yugular a nadie. Un fallo humano, que en estos casos encima tienen las peores repercusiones posibles sobre quienes lo cometen. Somos unos cretinos.

TORO SALVAJE dijo...

Yo me alegro un montón por ella.

Pero me llegó a agobiar el tema.
Y me ha dado asco ver como el gobierno intentaba culpabilizarla para que no le costara votos.

Vamos, lo mismo que en USA.

País de monos casposos.

Blogger dijo...

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