martes, 14 de agosto de 2012

MI OSITO


Si de pequeño no has tenido un osito al que abrazarte con fuerza, no has tenido infancia.

Todos, cuando éramos pequeños, teníamos nuestra mascota u osito preferido, que nos daba paz, seguridad, nos tranquilizaba, nos relajaba, nos hacía sentir en casa a gusto y en confianza.

Yo tuve el mío. Sólo mío. Grandote. Peludo. Blandito. Oscurito. Mi osito…

Cuando yo llegué a esta vida, él ya estaba ahí.

Hablaba con él. Me acurrucaba a su lado. Me sentía protegida cuando estaba cerquita. Me acompañaba en mis silencios, que aunque son escasos, también los tengo.

Mi osito me duró hasta que fui bastante mayor, tan mayor que sólo le abandoné cuando salí de casa de mi madre para casarme. Y me dio mucha pena dejarle atrás, me daba la sensación de que le estaba traicionando, de que le dejaba tirado en aquella casa tan grande, que un tiempo atrás había estado llena de vida y, sobretodo, de personas que la vivían con muchísima alegría y que, al marcharme yo, la pequeña de la casa, la dejaba triste, con mi osito callado, mirándome, observándome, alegrándose de que empezase una nueva vida, pero con ojos de nostalgia al saber que nuestros momentos juntos de intimidad y compañía habían llegado a su fin, se habían acabado… Llegarían otros momentos, que no tendrían por qué ser peores, pero si distintos, y aquellos que habíamos vivido, ya no se iban a repetir…

Mi osito me escuchaba atentamente, aunque pareciera que no. No hablaba mucho, pero lo poco que decía era definitivo y rotundo. Mi osito nunca criticaba a los demás y era absolutamente indulgente y benévolo con las faltas que los demás cometían “contra” mi. Siempre encontraba justificación para sus actos y he de reconocer que eso me daba bastante rabia, porque siempre tenía razón… Distinto era cuando la falta era contra él… Mi osito siempre fue un pelín rencoroso y cuando se enfadaba contigo, su castigo era la más absoluta indiferencia hacia tu persona… Para mi, lo peor que me pueden hacer… Qué me ignoren!!! ¿¿¿¿¿¿¿A mi?????? Con lo protagonista que soy yo!!! Con lo cual me veía obligada a darle mimitos y besitos, contarle chistes y acontecidos, tragarme sus programas preferidos de la tele sin rechistar, ofrecerme a traerle cervecitas y patatas fritas con aceitunas, hasta que se le pasase el enfado conmigo y volviese a articular algún monosílabo dirigido de refilón a mi persona y, poco a poco, alguna palabra suelta y sin sonreír…

Mi osito era dormilón, mucho más que yo. Yo, habitualmente, me he levantado siempre temprano. A él se le han pegado las sábanas mucho más que a mi. Nunca se levantaba de un manifiesto mal humor, pero si es verdad que había que respetar, en silencio, su ratito mañanero mientras se tomaba su café. Cuando ya se había “despertado” definitivamente se le podía hablar con normalidad… Normalmente se despertaba, se sentaba a mi lado, apoyaba su cabeza en mi hombro y decía: “Buenos días, me tragado un bote de Mimosín…

Era cariñoso y mimosete. Era un auténtico osito!!!

Se partía de risa con el “Chapulín Colorao”, con Faemino y Cansado, y era un auténtico fan de U2, Joaquín Sabina (durante un tiempo) y Les Luthiers… Con Les Luthiers se moría de risa y nos los “descubrió” a todos en casa de mis padres…

Mi osito me acompañó al altar. Sustituyó a mi padre en uno de los momentos más importantes y emocionantes de mi vida… Cuando nos bajamos del coche, entramos por la puerta de la Iglesia y vimos el pasillo que me llevaba al altar, me giré y le dije: “Te quiero mi osito” y me dijo “Estás guapísima”… Después bromeó diciendo que era lo más cerca que había estado en su vida de un altar y que probablemente nunca más volvería a estar tan cerca, de hecho confesó que le había salido un sarpullido por todo el cuerpo de la corta distancia que le separaba en ese momento del matrimonio…

Mi osito, años después, se comió, con patatas, sus palabras y pasó por el aro, como era de esperar, casándose por la Iglesia, por lo civil y por lo criminal “contra” una tía estupenda…

Sé que para él, yo he sido especial… Ha sentido la necesidad de protegerme, alejarme de mis posibles “enemigos”, servirme de escudo contra chicos que tenían aviesas intenciones y me ha mimado una barbaridad.

Él, para mi, ha sido único.

Hoy, mi osito, cumple 50 castañas…

Parece mentira… Si sigue siendo un osito mimosote, cariñoso, discreto, apuchuchable… ¡¡¡Cómo puede haber cumplido 50 palos si sigue siendo un niño … mi niño!!!

¡¡¡Felicidades Osito de mi vida!!! A ver si sacas un hueco esta noche y me invitas a esa “rubia” que tenemos pendiente.

Ya sabes que te quiero…

PD.- Por supuesto, también tuve otro osito de peluche, azul, grande, con unas orejas inmensas que te hacían dudar de si era osito o elefante, pero claro! No tenía trompa, con lo cual era osito o … koala… Se llamaba Teófilo, y que nadie me pregunte por qué le bauticé así, con ese nombre tan raruno … ¡¡¡Se me ha olvidao totalmente!!!

5 comentarios:

Uri Contini dijo...

No he tenido la suerte de tratar mucho a tu "osito", pero siempre me has trasmitido muy buenas sensaciones de él...MUCHAS FELICIDADES! y no esperaba lo de 50 ni de coña, es usted ya todo un Señor Oso.

PD. El mío se llamaba Chicho, y era con diferencia, el rey de mi habitación.

TORO SALVAJE dijo...

Yo no tenía osito yo tenía una tarántula.

Otto dijo...

se ve que añoras tus momentos junto a tu oso, él te daba algunas emociones de las que echas en falta hoy.
Yo nunca tuve un osito, ni una osita..ni siquiera una tarántula, es por ello que me arrimo a cualquier arpía impía, que me brinde sus circunstancias.

Beatrice dijo...

¡Qué ternura!
Hay hombres que son geniales en su papel de Oso Peluche.
Felicidades al mayor menor y felicidades a ti por ese peluche del que disfrutas.

¡Ánimo con las vacaciones! te las mereces.

Mañana 16 échame un rezo, ya te contará la mayor menor, es importante.

El 16 en discordia dijo...

Que bueno...Dicen que cada uno tiene lo que se merece.
Yo a cambio de un osito,una tarántula...Tuve un chupete al que hacía llamar "la nena".
No lo recuerdo pero a menudo me lo contaban mis padres.Cuando me disponía a acostarme preguntaba:¿Donde está la nena?y hasta que no aparecía la nena el 16 no se dormía.
Debía tenerle mucho cariño por que me cuentan que dejé de utilizarle hasta poco antes de irme al servicio militar.

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.