viernes, 16 de noviembre de 2012

RISOTADAS MORTALES

Erase una vez tres amigas, muy amigas, que se reían juntas de todo tipo de cosas, porque les acaecían situaciones increíbles que se tomaban con un sentido del humor brutal. 
 
En una ocasión dos de ellas, fueron juntas al Crematorio de la Almudena, porque la cuñada de la tercera amiga había fallecido. 
 
La cuñada era la hermana de su marido, una mujer estupenda, no especialmente mayor, como de 58 años, soltera, sin hijos y con un corazón enorme, que siempre había demostrado un cariño infinito por los hijos de su cuñada (la tercera amiga) y una generosidad bestial con su tiempo para con los niños, por ello tanto el hermano de la fallecida como la cuñada, es decir la tercera amiga de las dos amigas, estaban bastante afectados por el fallecimiento. 
 
Cuando llegaron al Crematorio, como siempre en estos acontecimientos, reinaba un silencio sepulcral y los ánimos no estaban especialmente altos.
 
Las dos amigas se ubicaron en el lateral de la capilla, de pie, la una detrás de la otra, porque la iglesia era pequeña y había bastante gente.
 
Una de ellas nunca había ido al Crematorio. La otra si.
 
Al entrar observaron que en el centro estaba el altar, que el féretro estaba a la izquierda del altar en un lateral detrás de una cortina roja que estaba abierta, y que a la derecha había una imagen preciosa de la Virgen.
 
Cuando ya hubo entrado todo el mundo, el sacerdote se dispuso a dar un responso…
 
“Queridos hermanos, estamos todos aquí para dar el último adiós a nuestra hermana Teresa”
 
¿Teresa? Si siempre la habíamos llamado Mari… 
 
“¿Ha dicho Teresa?” “Si, es que se llamaba María Teresa”, “Pues hija con lo bonito que es Teresa o Maite, no entiendo que la llamaran Mari” “Bueno, sería Maria Teresa y se quedó en Mari” “Joder Mari es lo peor que te pueden llamar, si te llamas Teresa”, “No, no es lo peor, podría haber sido peor. Por lo menos no se rebautizó como Mari Tere!!!” 
 
¿Mari Tere? ¡¡¡Qué horror!!! Y empezó a notar como la risa se le dibujaba en la cara… “No por Dios, aquí no… Ahora no…”, pensó la que estaba detrás.
 
El sacerdote siguió con el responso…
 
“… y aunque sea duro y creamos que es un adiós definitivo, no lo es, porque ahora es cuando Teresa empieza la vida. Ahora empieza su vida de verdad, la vida de esperanza, la vida junto a Dios, la vida eterna en el cielo. Porque aquí estamos de paso. Ninguno nos vamos a quedar. Y tenemos que ir alegres, con la alegría de saberse hijos de Dios…”
 
“Siempre que dicen que estamos de paso me da un mal rollito”, “Ya tia… Yo quiero estar de paso, pero de paso leeeentoooo”
 
“¡¡¡No estéis tristes, Teresa ya está con su padre Dios!!! Está tranquila. Está feliz, y además se habrá encontrado con el resto de familiares fallecidos y se sentirá en paz consigo misma y llena de cariño. Rodeada de todo el amor de los suyos que la esperaban con los brazos abiertos y por fin la van a llenar de besos y abrazos”. 
 
“Joe, tía, parece un vendedor de teletienda. Me están dando ganas tremendas de irme con ella” “Para mi gusto está un poquito más alegre de lo que se debe estar en estos casos ¿no?” “Si… yo creo que él también está deseando irse” “o nos quiere vender la moto, no sé”
 
“Porque el sueño de todos los hijos de Dios” - decía el sacerdote mientras hacía aspavientos con los brazos – “es acabar con su padre en el Cielo. Estar con él. Y si, algún día todos iremos con nuestro padre Dios”. 
 
De forma inesperada, el sacerdote abandona el altar, se pone delante del féretro y elevando el tono dijo: “Algún día tú!!!” – señalando con el dedo a uno de los presentes- “…o tú!...” – señala a otro- “… o quizá tú…” – seguía señalando.
 
 
Las dos amigas empezaron a bajar la cabeza como en el colegio, cuando el profesor preguntaba algo y no sabían la respuesta…
 
“No mires tía, no mires, que no te apunte directamente!!!” , “Ya que mal rollo ¿no?” “Si hija, podía ser menos explícito que ya lo sabemos” 
 
Y como colofón el sacerdote dijo casi a gritos: “TODOS, ALGÚN DÍA TODOS ESTAREMOS DETRÁS DE LA CORTINILLA”. 
 
La que estaba delante se giró hacia su amiga y le dijo: “ULTI!!! Pido ULTI!!!” 
 
 
Creo que todavía los presentes recuerdan como dos seres humanos daban botes del ataque de risa que les dio a las dos amigas. 
 
Érase una vez dos (tres en ocasiones) amigas tan amigas que no podían ir juntas ni a los tanatorios y crematorios sin sufrir un horrible ataque de risa. 
 
 
Va por ti F50… ¡¡¡Eres la especialista en hacer que se me olviden los problemas y las tristezas sin importar la situación en la que estemos!!!

6 comentarios:

Irene (Hoy tengo clase) dijo...

Esas amigas son impagables.
Nosotoras también somos tres y cuando estoy con ellas se me olvida todo lo malo.
Somos afortunadas.
Besos y abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Jajajajjajaja,jajajjajajjajajajjajaaaaaaaaaaaaaaa, jajjajajaja

Os imagino y me muero de risa, jajajjajaajjajaa

Besos.

El 16 en discordia dijo...

Aunque reconozco que no es el mejor lugar ni el mejor momento...Es mejor tomarse la vida con alegría y sentido del humor mientras que llega el momento de estar tras la cortinilla.
Yo me pido "penulti".
Buen post.

Jhon Lennon dijo...

Reír siempre es bueno pero es mejor hacerlo en compañìa.
Si me aceptas un consejo, no la pierdas nunca.

John Lennon dijo...

... si es una maravillosa compañía mejor...

John Lennon dijo...

... y si es F50 todavía mejor.

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