Erase que se era, cuatro pobres somalíes que
vivían en una aldea pobre, muy pobre, más pobre que ellos… Tan pobres eran
aquellos que algunos llevaban camisetas de Messi.
En su aldea todo el mundo chillaba y gritaba
y se llevaban fatal… Era una algarabía horrible… No había forma de ponerse de
acuerdo unos con otros… Hablaban y se escupían… Todos estaban muy enfadados y
dormían en el suelo… Y todo estaba muy sucio… Y ellos tenían pinta de oler
fatal… Y … ¡¡¡No había tías!!!
Erase que se era, un americano, que era capitán
de un barco con pinta de limpito e intelectual (el americano claro, no el
barco). Un hombre tranquilo y educado. Padre de dos hijos y encantado con su
esposa, que vivía en Connecticut, o eso parece, vamos… que vivía en un bosque,
lejos muy lejos del mar, bebía ese café guarro-aguachinado en un taza que lleva
impresa la foto de su mujer y sus hijos, llevaba gafas de presbicia (el
americano, no la taza), trajinaba en el ordenador y vestía fino y mono.
Los cuatro somalíes pobres no eran amigos, ni
mucho menos, pero, después de echarlo a los chinos y elegirse unos a otros,
decidieron embarcarse, nunca mejor dicho, en una “pantera” de mierda con motor
y unas metralletas chilízimas para asaltar un pedazo de barco americano enorme
cargado con comida y cositas para los países pobres.
El pedazo de barco americano enorme cargado
con comida y cositas para los países pobres tenía como capitán al americano con
pinta de limpito e intelectual de dos párrafos más arriba.
Los cuatro somalíes pobres de la “mierda-pantera”
con motor, van acompañados de otra “pantera” motora de mierda que lleva en su
interior a otros cuatro somalíes pobres y que se llevan más de culo todavía con
la “mierda-pantera-motora” de al lado… Quicir… Ocho hombres que se llevan como
el culo, se hablan fatal, no se soportan unos a otros, con unas metralletas
enormes y chulízimas, medio drogados por algo que se come como palulú, y dos “mierdas-panteras-motoras”
pretender asaltar un barcazo americano bestial cargado con comida y cositas para
los países pobres…
En la primera intentona, el capitán americano
con pinta de listo e intelectual, tras verles por los radares, consigue
timarles, por radio, dándoles a entender que todas las fuerzas americanas (en
adelante, USNAVY) vienen a rescatarles por tierra, mar y aire en menos de cinco
minutos.
Cuatro de los ocho somalíes pobres, creen en
el timo y se dan media vuelta en su “mierda-pantera-motora”. Los otros cuatro
que no son engañados, gripan la “mierda-pantera-motora” y lo intentan al día
siguiente… y lo consiguen… Se suben por una escalerilla absurda que “anclan” a
estribor del barco americano enorme cargado con comida y cositas para los
países pobres y dejan a la deriva su “mierda-pantera-motora”, mientras el barco
americano enorme cargado con comida y cositas para los países pobres se
defiende a capa y espada gracias a una “ñorda-de-mangueras-protectoras-escupidoras-de-agua”
que no sirven “pa-nada-colega”.
El capitán americano con pinta de limpito e
intelectual se atrinchera en el puesto de mando con dos de sus tripulantes y
manda al resto a la zona de máquinas para que se escondan. Por supuesto ha dado
la señal a la USNAVY de su penosa situación. Los cuatro somalíes pobres no
tardan en llegar al puesto de mando y acojonar al personal con chillidos llenos
de escupitajos en twibulli (su idioma), lo que hace parpadear muchísimo, casi
llegando a tener tics, al capitán americano con pinta de limpito e intelectual.
Los cuatro somalíes pobres, además de fumar
como bestias (porque en su aldea no hay comida ni cama, y están descalzos pero
fuman Marlboro colega) quieren localizar a toda la tripu y obligan al capitán
americano con pinta de limpito e intelectual a acompañarles en su busca.
Gracias a la radio que lleva en la mano, el
capitán americano con pinta de limpito e intelectual va avisando a los
escondidos tripulantes de por dónde va durante su paseo por el barco y ellos,
los escondidos tripulantes, van poniendo trampitas a los cuatro somalíes
pobres.
Uno se raja un pie y otro, que se cree el
jefe, cae capturado por los escondidos tripulantes.
En el momento de hacer el “quid-pro-quo”
consistente en a.- somalí capturado gracias a tripu escondida por b.- capitán
americano con pinta de listo e intelectual y todo su barco, lo que viene siendo
“déjame-en-paz-coño-y-vete!” éste último comete el error de meterse en el “cutre-bote-salvavidas”,
que parece el submarino de Cousteau, para explicarles a los cuatro somalíes
pobres como se arranca y esas cosas, y, tras darle un empellón, se lo llevan de
rehén por el mar.
A los cuatro somalíes pobres se les está
acabando: 1.- el palulú para drogarse, 2.- el tabaco para fumarse, 3.- el agua
para beberse, 4.- la paciencia con el capitán americano con pinta de listo e
intelectual, que no para de rajar y yo ya le hubiera matado a “bocajarro” por “bocachancla”,
y 5.- a dos de ellos la sangre, porque uno la pierde por un pie y el otro por
una mano debido a los sendos tajos que se han pegado gracias a la trampita que
les puso la escondida tripu.
Por fin llega la USNAVY al completo, y en
medio del mar somalí, hacen un despliegue los colegas a lo bestia, cayendo tíos
en paracaídas en mitad de la nada continental, cuatro mega buques persiguen a
estos cuatro somalíes pobres que no paran de sudar, de chillar, de escupir,
están de un humor malísimo, un helicóptero les sobrevuela apuntándoles con una
luz cegadora y horrorosa, unas lanchas se les acercan con pavos vestidos de
power-rangers, y un acorazado les remolca provocándoles con su estela una
marejada tendente a fuerte marejada en su “cutre-bote-salvavidas” …
Vamosssssssss… Un horror… Un calor… Un mareo
… Un mal cuerpo… Un cabreo… Una peste…
Uffffff!!! Un “que-se-acabe-ya-esta-tortura-por-Dios-que-ahí-dentro-huele-fataaaaaaaaaaaaaaaal”…
Entonces llega ese pedazo de tío de la USNAVY,
que se hace llamar “EL NEGOCIADOR” y que aparte de estar mazao y prieto que te
mueres, tiene unos ojos azules bestiales, y miles de pecas ideales y es
buenísimo en lo suyo y gracias a sus buenas palabras, consigue poner tan de los
nervios a los cuatro somalíes pobres que, tapan los ojos con una venda al capitán
americano con pinta de limpito e intelectual y se empiezan a mover por el “cutre-bote-salvavidas”
y a la de “¡¡¡FUEGO!!!” de boca de mi “pedazo-de-cañón-negociador” acaban tos
muertos, y el capitán americano con pinta de limpito e intelectual, salpicado
por la sangre de los tres pobres somalíes, sin saber si le han dado, le han
tirado un gapazo, o si eso es sangre u horchata de chufa, y finaliza con un
shock emocional y/o anafiláctico y/o traumático, mientras una médico insensible
le empieza a preguntar por los síntomas que tiene y donde le duele, mientras el
pobrecillo capitán americano con pinta de limpito e intelectual solo quiere que
le achuchen y le den mimitos…
Cinco dudas:
1.- ¿Por qué cuatro somalíes pobres no tienen
para comer, ni calzarse pero tienen para drogarse, beber y fumar?
3.- ¿Por qué un barco americano enorme
cargado con comida y cositas para los países pobres no lleva a bordo unos
bazocas, metralletas, cañones por banda, viento en popa a toda vela, pistolas,
látigos, tirachinas, o dos pollos entrenados para matar y destinados a defenderles
de los piratas somalíes?
4.- ¿Cómo puede la USNAVY: 1.- llegar en un
periquete y por todos los medios posibles hasta el “mierda-bote-salvavidas” que
está en medio de tierra-agua de nadie y 2.- con un oleaje de pelotas, 3.- desde
200 yardas de distancia, 4.- a 45 nudos de velocidad, 5.- con unos cumulolimbos
tremendos acechando, 6.- en plena oscuridad nocturna, 7.- matar a tres somalíes
pobres a través de un ventanuco diminuto y 8.- dejar ileso al capitán americano
con pinta de limpito e intelectual?
5.- ¿De qué peli hablo?

