Este post va dirigido al dueño del blog "Los consultores llaman los viernes" que se llama Gonzalo Viveiró Ruiz.
¿¿¿¿¿?????
Le sigo. En silencio la mayoría de las veces. Pero le sigo. Le leo. Cuenta cosas interesantes sobre un trabajo “cigüeñero” que tiene, y por el que no deja de viajar…
Habla de las comidas de otros países, de las soledades que siente en los hoteles… Me ha nombrado directamente en uno de sus post y… habla, mucho, de su miedo o respeto a volar.
No sé si con este post le ayudaré a quitarse ese miedo… O si se lo incentivaré todavía más… Espero serle de ayuda…
Siempre he creído que si Dios hubiera querido que los hombres volasen, nos habría dado alas… Si hubiera querido que buceáramos sin fin, nos hubiera dado aletas y agallas… No nos ha dado ni lo uno, ni lo otro… Es más ha creado la gravedad para que nos quedemos bien pegaditos a la tierra… Por algo sería no?
El hombre, que siempre ha buscado superar los obstáculos que la naturaleza humana tiene, ha conseguido ambas cosas de manera “artificial”… Es decir, utilizando herramientas creadas por él… Para caminar no necesitamos nada, ni siquiera zapatos, podemos caminar descalzos… Para volar necesitamos un avión, un globo, un helicóptero… Para bucear necesitamos gafas, aletas, bombona…
La diferencia entre volar y bucear, es que esto último lo haces tu solo… Vas a Mazarrón, te dan un cursillo, te pones el neopreno, y los artilugios buceadores y … alehop! al agua delfines!!! Volar te lo suelen hacer… No lo haces tu solo salvo que dediques tu vida a ello o tengas unos títulos más complicados de sacar que el de buceo.
El hecho de que te vuelen y no vueles tú, es un acto de fe tremendo e impone bastante…. Dejas tu vida en manos de otro (y de un aparato) y no sabes en qué condiciones está ese otro y su aparato volador… Si lo piensas, es lógico que volar dé miedo.
Yo, antes, tenía pánico a volar.
Cuando tenía que coger un avión, me pegaba los tres días anteriores al vuelo sin dormir. Cuando conseguía cerrar los ojos, sólo me veía estazada contra una montaña, y lo peor que me podía pasar, era caer al mar…
Caer al mar era la leche en mis pesadillas previas a un viaje. Me devoraban tiburones. Me trituraban los motores del avión. Me quedaba sola en medio de la nada oceánica con un chaleco pinchado… Caer al mar era lo peor… Prefería caer a tierra y hacerme tortilla directamente, sin necesidad de sufrir gratuitamente las torturas marítimas que me esperaban…
Siempre he comprendido los ataques de pánico, los lloros, los gritos, los que hiper-ventilan en una bolsa, los que potan, los que convulsionan, los que se cagan encima, tienen mareos, nauseas, ventosidades incontrolables e incluso los que llegan al desmayo cuando montan en un avión… Yo no pasaba por estos síntomas, lo mío era peor… Yo me quedaba totalmente paralizada cuando me sentaba en esos asientos tan cómodos… No me podía ni poner de pie para ir al baño y si el vuelo era de catorce horas, yo era capaz de aguantar las catorce con tal de no moverme del asiento.
Lo peor con diferencia era el despegue… Siempre tuve la sensación de que en el crítico momento de elevarme al cielo, la cola iba a pegar un castañazo contra el suelo y nos íbamos a ir todos a la mierda en un segundo…
Es verdad que las estadísticas apuntan a que es el medio de locomoción más seguro. Para todos los aviones que vuelan por el mundo en un día, pocos caen… y la mayoría de ellos son los Tupolev TU-144 rusos, a los cuales no les hacen las revisiones correspondientes, están expuestos a unas temperaturas muy extremas y tienen más años que Tutankamon… Pocas veces (gracias a Dios) cae un avión comercial con todos los pasajeros dentro. Eso si, cuando cae son escasos, escasísisisismos, los supervivientes.
Existe una leyenda negra y urbana, en cuanto a los medios de locomoción aéreos, y es que cuando cae uno, en los tres/cuatro días siguientes caen dos más… Y se cumple. Joder que si se cumple… No hay vez que no se caiga un helicóptero, que no caiga detrás una avioneta y después uno de carga. Lo que pasa es que como suele ser en el extranjero, no nos enteramos mucho… (yo me entero porque lo busco especialmente para ver si se cumple o no la estadística de las narices, y la verdad es que hasta que no cae el tercero, no me quedo tranquila… Es horrible lo que estoy diciendo, pero es la realidad!)
Cuando conocí al AVIADOR casi me muero de vergüenza… Ufff!!! Qué horror!!! ¿Como le confiesas a un AVIADOR que te da pánico su profesión? ¿Que eso que él tanto ama a ti te espeluzna y que no tienes pensado montar con él más que lo justo y necesario? … ¿Eso como lo dices? Quedas como una palurda, una cateta y una paleta… Todo a la vez y de un solo golpe… Pues yo me atreví y lo dije.
La primera vez que monté con él (y él iba en funciones aéreas) despegué en la cabina… En ese momento cambió mi vida aérea…
La diferencia entre ver lateral y ver frontal es bestial… Es la diferencia entre ver y no ver una leche… Cuando ves a los AVIADORES tan tranquilos, tocando todos los botoncitos y haciendo las comprobaciones correspondientes, dejas de tener sensaciones de inseguridad. Ir con ellos en cabina es la leche. Y una vez que ves una cabina y les ves a ellos en acción, se te pasan todos los males aéreos.
Y ahora voy a contar un truco. Para poder usarlo es necesario tener una cosa… Y no es fácil tenerla y si la tienes, te tiene que servir de consuelo… Y es FE. Si no tienes FE, no puedes usar mi truco. Este truco lo utilicé con la ESTRELLA de mi vida a la cual he debido transmitir mi FE, porque me sirvió para tranquilizarla en pleno vuelo.
Volviendo de Puerto Rico hace dos años aproximadamente, aquello (el avión) se empezó a mover de una manera espectacular (de cagarse de miedo). Estábamos todos dormidos y nos despertamos de los botes que pegaba el avión. El AVIADOR estaba a los mandos y, quieras que no, eso te da seguridad, porque él sabe que lleva detrás a toda su familia y va a hacer todo lo posible por sacar adelante el vuelo, ya no sólo por su vida, sino porque tiene detrás a sus hijos…
Bueno, pues aquello se movía como yo no había visto moverse un avión asi en la vida. La ESTRELLA que estaba dormida a mi lado se despertó… “Mami, que pasa?” … “Nada cariño, que hay turbulencias, pero nada más!” … “Mami, pero se está moviendo mucho no?” “Si bonita, pero no te preocupes, a veces se mueve un poco, estamos pasando por nubes gordas”… Aquello se movía de la leche… Daba unos tumbos hacia los lados y unos botes arriba y a bajo de cagarse colega!!!... De pronto hubo un bote de la pera… La ESTRELLA empezó a hacer pucheretes… “Mami!!! Mamiiiiii!!!”… En esos momentos te das cuenta de que no eres nada y de que tu vida no vale nada… El problema es que la de tus hijos valen mucho para ti, y la impotencia es brutal….
En ese momento se me encendió la bombilla… Ante un momento de esos… ¿Quién puede ayudarte? ¿En manos de quien estás? … “Mira mi niña… ¿Que es lo mejor que nos puede pasar si nos morimos?”… “Que nos vayamos al Cielo” … “¿Quién nos espera en el Cielo?” … “La Virgen mami, nos espera la Virgen” … “¿Tu crees que la Virgen va a querer algo malo para nosotras?” … “No mami, la Virgen es nuestra Madre y nos quiere más que nadie” … “Pues ya está! Papá está a los mandos… Si todo, todo, todo falla, que es casi imposible, nos vamos a la porra y si nos vamos a la porra, nos encontramos de bruces con la Virgen… ¿no es eso lo mejor que nos puede pasar?” “Si mami…” “Pues venga… A dormir!!!”… La ESTRELLA se durmió. Yo le dije a la Virgen que me encantaría verla… pero más adelante… El avión siguió un rato largísimo dando botes, pero la ESTRELLA de mi vida se durmió con una paz bestial.
Ese fue mi truco… Estoy aquí. En un avión. Se mueve que te cagas. Da tumbos a lo bestia. Parece que nos vamos a matar. No puedo hacer nada por evitarlo. No puedo salir de esta ratonera. ¿Consigo algo con ponerme nerviosa o histerica? No. Me entrego feliz y totalmente a la voluntad de Dios… Allá voy…
Aconsejo el truco. Llena y tranquiliza que te cagas. A mi, por lo menos. Pero… ¡¡¡hay que tener FE!!!