martes, 10 de julio de 2012

LA GUERRA DE F50

Siempre se ha dicho que del amor al odio hay un paso. Yo siempre he pensado que ese paso, o línea, hay que intentar no cruzarlo… El odio es un sentimiento que todavía no conozco… Creo… Por lo menos no hacia las personas en si.

Conozco comportamientos odiosos, músicas odiosas, alimentos odiosos, lugares odiosos… pero ¿personas odiosas? O por lo menos, ¿personas a las que yo odie?… Creo que todavía no… Lo pienso fríamente y no me sale nadie. Y espero, de verdad, no tener que albergar ese sentimiento en mi corazón, hacia nadie, nunca.

Cuando era pequeña, o más joven que ahora y vivía en “los mundos de Yupi”, vi una película que me dejó flipada… “La guerra de los Rose”… Me reí una barbaridad, porque ver a aquellos dos, que habían sido un matrimonio aparentemente ejemplar y feliz, tirándose los trastos y jarrones a la cabeza, me pareció absolutamente apasionante e increíble… Es lo que tiene vivir en la burbuja de una casa “normal”… Todo lo que pasa fuera te parece como de película… Es vivir entre algodones sin saber lo que se está cociendo en la casa del vecino…

Mejor… mucho mejor! Vivir en la ignorancia es maravilloso…

Al poco de casarme, me trasladé a vivir a las afueras de la capital… Y allí conocí, en la urbanización, a F50… Ella era rubia, alta, guapa, con un tipazo de morirte, madre de tres niños ideales rubios de ojos azules y con un marido estupendo con un cargo importante en una empresa importante de nuestro país.

F50 era una tía feliz y contagiaba su alegría y felicidad por donde pasaba… Cuajamos maravillosamente desde el primer momento (es imposible no congeniar con ella) y empezamos a organizar viajes familiares, cenas, excursiones… La amistad se fue haciendo cada vez más fuerte.

Al poco, F50 cambió de urbanización, su marido tenía una meteórica carrera en la empresa y se marchaban a un “casoplón de la pera” … y aunque me dio una pena horrible, estaba todavía lo suficientemente cerquita como para librarse de mi… Seguimos viéndonos prácticamente lo mismo.

A los dos años escasos de la mudanza, F50 me llamó una mañana de septiembre para tomar un café. Estaba en la puerta del VIVERO y quería decirme algo. La noté muy seria. Me extrañó bastante, la verdad …

Bueno, pues había recibido un sms de su marido, que estaba de viaje en “Dubai”, un poco extraño… Tan extraño, que estaba redactado en inglés y decía algo así como: “cuando tengas la tarjeta de embarque mandame un sms. París no ha sido una buena idea mi amor. Cuando estoy contigo, el tiempo pasa muy deprisa y quiero más y más. Te quiero”.

En inglés. A ella. Vamos, a ella no! A su móvil…

Joder que flus! Creo que por primera vez en la vida me quedé sin palabras y entoné un absurdo: “¿Y tú que hacías en París? ¿Por qué te lo escribe en inglés?” … Vamos, que no hay más ciego que el que no quiere ver…

F50 intentó perdonar, olvidar, retomar, reconducir, volver… Lo intentó de corazón, pero aquí hay dos factores importantes a tener en cuenta:

1.- Un lechón de ese calibre, para una mujer, es durísimo de superar.

2.- Es imposible enfriar el agua en plena ebullición, y el marido de F50 estaba como un volcán…

Así es que, después de ser novios desde los 18 años hasta los 26, casarse a los 26 y medio, tener tres niños ideales (un niño y dos niñas), y una vida matrimonial de 18 años aparentemente feliz, F50 y su marido se vieron abocados a la separación…

Fue una separación jodida, chunga y difícil… F50 tuvo momentos horribles… Y sufrió como no había sufrido nunca, porque ella, en realidad, no quería separarse, pero las circunstancias le indicaban que no había otra solución congruente para aquello.

F50 firmó su convenio, vendió su “cojo-casa” y empezó una nueva vida…

Su marido, hoy ex - marido, también. A los ocho meses de divorciarse, él se casó con aquella de la tarjeta de embarque, que resultó ser una rusa de 27 años, que medía 1,80 y tenía un cuerpazo y los ojos azules como el mar embravecido…

F50 no quiere ver aun tío ni en pintura, vamos… ¡¡¡ni hablar del peluquín!!!

De todo esto, ya han pasado tres años… Y F50 sigue sin tener paz… No puede. No la dejan …

Estoy bastante, por no decir, muy, al tanto de todo lo que pasa en su vida. No me he separado de ella ni un milímetro… es más, creo que cada día estoy más cerquita de ella, y me encanta, porque para mi es un ejemplo de congruencia, sentido común, alegría, comprensión… y me da paz… Pese a todo lo que ha pasado, y lleva encima, F50 me da una paz que te cagas y además no ha perdido una gota de sentido del humor, con lo cual nos reímos de nuestras respectivas sombras…

Este finde, el AVIADOR se marchaba a volar y F50 estaba solita, porque a los tres niños esta quincena les “tocaba” con el padre. (Qué feo es eso de “tocar” con madre o padre!!!)

Bueno, pues este finde cometí el “error” de invitar a F50 a casa y así ninguna de las dos estábamos solas… No hemos hecho nada, absolutamente nada más que descansar, hablar, tomar el solecito en la pisci y reírnos de todo lo que pasa a nuestro alrededor… Eso si, he podido comprobar, en mis carnes, lo que un ex – marido puede dar por saco en 48 horas.

“El niño se ha ido de casa. Le he echado. En este plan no le soporto. Que venga inmediatamente a casa, haga la maleta y se marche contigo. Esto es lo que has conseguido yendo de coleguita con ellos. Estarás orgullosa, aunque yo creo que estás enferma”… “Búscate a un tío, aunque lo tienes difícil, todavía quedan muchos tontos” … “Estás amargada porque te he dejado por una tía más guapa que tú” 

Así debutamos el sábado por la mañana. De ese pelaje y peores hemos estado recibiendo mensajes todo el finde. Y digo “hemos”, porque yo los he vivido y sufrido con ella.

“Hemos” recibido más de veinte sms este fin de semana, y en todos ponía de todo, menos bonita… ¡¡¡Qué coñazo!!! Y yo pensaba… “¿Donde está la rusa? ¿Pero este señor no se ha ido con quien quería? Joder! Que nos deje en paz!!!”

Ella no suele contestar a sus sms… este finde he contestado yo a alguno, porque era insoportable seguir recibiendo esas epístolas de San Pablo a los Tesalonicenses en mitad de la comida… Y claro… Ahora entiendo por qué ella no contesta… Porque a mis contestaciones, el se “encabronaba” más, y yo más todavía y … Uff!!! Ufff!! Ufffff!!!!

Lo vivido este fin de semana me ha hecho reflexionar en cuanto al conocimiento de las personas con las que vivimos al lado, porque cuando “remas” en la misma dirección de una persona, no ves el lado malo del que te acompaña, al revés, lo justificas, le entiendes, lo comprendes, le respetas… en resumen, le quieres y le aceptas, pero… madre mía cómo se pueden llegar a poner las cosas cuando remas en dirección contraria…

Para mi, él hoy por hoy, es un perfecto desconocido.

Nos podemos convertir en auténticos desconocidos y el odio “africano” puede  instalarse definitivamente en nuestros corazones… ¡¡¡Qué Dios nos pille confesados!!!

Hoy F50 sigue siendo rubia, alta, guapa, con un tipazo de morirte, madre de tres niños ideales rubios de ojos azules y con un ex - marido estupendo con un cargo importante en una empresa importante de nuestro país. F50 es una tía feliz y contagia su alegría y felicidad por donde pasa.

F50 … me ha encantado compartir contigo el finde, porque me has vuelto a dar una lección de humanidad, de alegría, de sentido del humor y de comprensión una vez más. ¡¡¡Eres muy grande tía!!! ¡¡¡Pero inmensamente grande colega!!!

Aclaración: F50 me ha dado su total consentimiento a este post… de hecho quería que pusiera nombres y apellidos. Pero no es necesario. En realidad no es importante saber quien puede llegar a hacer esto, sino que lo importante es que nos demos cuenta que “esto” no se puede llegar a hacer…

Y es verdad que de “El amor al odio hay un paso”… Y también es verdad que “la realidad supera la ficción”. Yo lo he vivido este finde…

lunes, 9 de julio de 2012

HACE DIECIOCHO AÑOS...

Echar la vista atrás es estupendo cuando los recuerdos que te vienen son buenos y hacen que en tu boca se dibuje una sonrisa… Cualquier pensamiento del tipo “hace un año estaba en Levante con mis amigas”, “hace dos años estaba en Marbella celebrando un cumple” o “hace diez años me quedaba una semana para ser madre” me hace sonreír…

Es difícil, muy difícil, saber que hiciste cualquier día del año de hace dieciocho años… Si yo te pregunto, que hiciste hoy hace dieciocho años, no tienes ni idea, y seguramente el día de hoy de hace dieciocho años, es decir, el nueve de julio de mil novecientos noventa y cuatro, no será especial para ti.

Pues no es cierto.

Aunque tú no lo sepas o recuerdes, si fue un día de sinsabores. Y aunque no haya quedado especialmente marcado en tu vida por la fecha, eso no significa que no fuera un día “especial”, porque si ha quedado señalado por lo que pasó. Porque en el día de hoy de hace dieciocho años, para cualquier persona española sucedió “algo” que nos ha costado dieciocho años vengar…

Voy a refrescarte la memoria:

Hoy hace dieciocho años que España se enfrentó a Italia en el Mundial de fútbol de Estados Unidos, hoy hace dieciocho años que perdimos en un partido injustamente otra vez, en el que Luis Enrique corría llorando por aquel campo de fútbol con la nariz ensangrentada pidiendo justicia al árbitro y haciendo aspavientos con los brazos, en el que Abelardo fue amonestado con una tarjeta amarrilla absolutamente injusta. En definitiva, hoy hace dieciocho años que caímos una vez más, en cuartos de final en un Mundial de fútbol, … como siempre… (hasta hoy)

¿A que ahora si te acuerdas de lo que hiciste ese día? Por lo menos de donde viste ese partido, o de donde no lo viste, pero recuerdas como al día siguiente te contaron lo mal que se portó tanto el árbitro como el equipo italiano…

Para mi, también fue un partido asqueroso… Sólo conseguí verlo seis minutos… Los seis primeros minutos del encuentro, … después recibí una llamada, y todo cambió para siempre en mi vida. Del resto del encuentro me enteré después, aunque ya nada tenía importancia, porque hoy, soy mayor de edad en algo que nunca hubiera querido serlo.

Hoy hace dieciocho años que vivo sin mi padre.

Hoy hace dieciocho años que no oigo su voz.

Hoy hace dieciocho años que dejé de sentir su cariño físicamente.

Hoy hace dieciocho años que empecé a ser consciente de lo que me quería, al empezar a sentir el vacío brutal que dejó en mi vida y en mi existencia.

En definitiva, hoy hace dieciocho años que soy huérfana de él.

Y ¿Quién se lo ha perdido él o yo?

Él se ha perdido al AVIADOR, a mi ESTRELLA y a mi PLANETA, mi licenciatura de la carrera, mis oposiciones suspensas, mis cumpleaños, mi carnet de conducir, mi curro en el VIVERO, mis chistes, mis concursos de la tele (si, si, he salido en varios concursos de la tele), mis viajes por el mundo (porque aunque yo los hiciera, él hubiera querido saber cada restaurante, cada museo, cada discoteca, cada avión en el que hubiera estado), mi evolución como persona…

Él se ha perdido todo lo mío…

¿Y yo? ¿Qué me he perdido? Yo me he perdido compartir todo lo anterior con él y además, demostrarle que nada ni nadie me han quitado mi alegría, como él siempre me pidió; que esa alegría ya no está desbordada porque tengo momentos de tristeza que intento disimular y creo que lo consigo; que ya no soy aquella niña que se montaba en todas las atracciones del parque y no se mareaba, porque en mi último viaje me he dado cuenta de que “ya no estoy pa’esos trotes” y no he potado en varias ocasiones por vergüenza torera; que ya no soy esa loquita a la que todo le importaba aparentemente un pito, porque lo importante realmente era vivir y aprovechar cada minuto; y sobretodo no he podido demostrarle que he sido capaz de vivir sin él, aunque sea duras penas y recordándole cada día varias veces.

El no ha podido ver y darse cuenta de que he conseguido, más o menos, dominar este carácter indómito que los genes me han dado, y, sobretodo, que he aprendido a valorar, distinguir y sopesar entre lo absurdo, lo medio, lo importante, y lo realmente importante de esta vida.

Yo me he perdido ver como se convertía en un abuelito entregado y orgulloso de sus nietos. Me he perdido sus besos, sus mimos, sus caricias de padre “enamorado” de una hija. Me he perdido sus maravillosos consejos y la posibilidad de tener su ayuda y cercanía en determinados momentos difíciles de mi vida. Me he perdido un montón de tardes tirando de su carro de golf, un montón de poesías que se quedaron sin escribir, un montón de canciones que no vamos a cantar juntos, un montón de paseos por la playa, un montón de Navidades que ya no volverán a ser lo mismo.

Hoy alcanzo una mayoría de edad asquerosa y tristísima. Una mayoría de edad de algo que me hubiera encantado no cumplir nunca. Parece que fue ayer cuando hice esa "última llamada". Parece que fue ayer cuando recibí aquella llamada que cambió mi vida. 

Cuando uno alcanza la mayoría de edad, en algo, sale ganando. Yo hoy alcanzo la mía siendo consciente, cada vez más consciente, de todo lo que he perdido.

Dieciocho años después, España ganó a Italia en la Eurocopa la semana pasada, y se proclamó Campeona de Europa… Dieciocho años después, España se “vengó” de Italia en un partido de fútbol, … y yo, dieciocho años después, sigo echándole de menos cada día como el primer día… o más, porque ahora si sabría valorar mis momentos con él, algo que, hace dieciocho años, no supe hacer…

Te sigo queriendo Papá, y te sigo echando tantísimo de menos…

jueves, 5 de julio de 2012

ESCRIBIÉNDONOS...

Cuando estoy en el VIVERO, vivo sentada delante de un ordenador. Prácticamente todas las horas que contienen luz natural del día me las paso en un cuartito, con mi compi Ro, llena de halógenos que nos iluminan, con el aire acondicionado refrescándonos, hasta que nos congela al cabo de dos horas y nos reseca la piel, que tratamos de traer maravillosamente hidratada de casa.

Estoy sentada en una silla cómoda. Con ruedecitas, que son muy aconsejables para hacer desplazamientos cortitos, y con antebracitos, para que cuando tenga que meditar sobre que abono poner a mi última palmera o simplemente, cuando la cabeza se me vaya a caer al suelo de depresión, porque, después de tener preparadas más de 140 macetas, me llaman para anular el pedido, los codos se apoyen en los antebracitos y yo sujete con mis manos la cabecita o las lágrimas…

Me revientan las llamadas de teléfono… me desconcentran, pero claro! tengo que cogerlas y el móvil, mi móvil personal, siempre está silenciado, porque el ataque  directo y frontal por todos los frentes sonoros me pone de los nervios.

Estoy absolutamente enganchada, y no por gusto, al email. Vivo y respiro por el email. Debo recibir al día más de 90 correos laborales, y adoro que los "Agentes Externos" me ataquen por ahí (y también los “Agentes Internos”), porque si estoy concentrada en un naranjo complicado que necesita unos “conservantes y anabolizantes” especiales para poder germinar y suena el teléfono, me descentro totalmente y pierdo el hilo de la pócima que estoy preparando para echar al árbol, pero si entra un correo, pienso “luego lo leo” y cuando doy con la solución del Teorema de Pitágoras de mi naranjo, leo el correo y contesto a todos, prácticamente, de inmediato.

Me gustan los correos personales. Que dan alegrías o malas noticias, pero que me las dan de forma individual… Y cuando digo individual me refiero a que no formo parte de una multitud de destinatarios, de los que desconozco la inmensa mayoría… No me importan los correos a 13 bandas, si yo tengo algo más que ver en esas 12 bandas restantes, que el formar parte de una “Agenda de Direcciones” almacenada en un buzón de uno cualquiera.

Hay correos personales que me chiflan. Son esos que entran a las 9.00 de la mañana y dicen: “¡¡Qué horror!!, ¡¡qué lío tengo! Qué asco de día… Un besito. Os quiero”… Estos son los de B. y P… Todos los días, todas las mañanas, aunque no haya nada que contar, porque nos hemos visto la noche anterior, recibo uno de esos (o soy yo la que lo mando)… Y me hacen sonreír… Y yo suelo contestar con dos cosas: un enlace de Youtube con una canción y un “¡¡¡Arriba los corazones!!!”, que es mi grito de guerra cada mañana… Manifiesto mi estado de ánimo a través de las canciones que mando, o intento cambiar sus estados de ánimo a través de la música…

Cuando un correo es “no personal” me da bastante pereza.

Me cuesta mucho, muchísimo abrir esos correos que tienen en su interior un “power point” que, con una música celestial y unas fotos o bien de lugares paradisíacos y nostálgicos, o con personas de mirada perdida y meditabundas, me hablan del amor, la tristeza, la soledad, la responsabilidad para con los hijos, la amistad, el egoísmo, la importancia del sexo femenino… bla, bla, bla… Y pienso: “¿el que ha hecho esto no curra o qué?” “la peña ¿cuánto tiempo libre tiene?”

Sin embargo, me gustan los correos de fotos de ciudades, pueblos, montañas… y los miro despacito y con una sonrisa … y sueño, despierta, sueño…

No soporto los correos “políticos”… Los elimino directamente sean del partido que sean… Me da igual que sea el demócrata, que el laboralista, que el republicano… No me importa si es a favor o en contra de uno u otro… Si critica duramente la situación actual o ensalza como lo hacen los que “reinan” ahora… Me importa tres pimientos del Piquillo, y no soy apolítica, simplemente soy congruente con mis ideas y no voy a dejar que seis correos electrónicos pretendan cambiármelas o encabronarme con cosas que no puedo solucionar… Para eso soy bastante práctica… Elimino directamente el correo en cuanto veo las siglas de un partido político.

Paso de epístolas… No leo ni una!!! Me niego. Si abro un correo y hay más de veinte líneas… Pulso “Supr” y a otra cosa. Las lecciones sobre comportamiento y formas de actuar me las dio mi madre y fue un ejemplo maravilloso, por lo cual, no admito correos enviados, no se sabe muy bien por quién, que me dicen lo que tengo que hacer en aspectos personales de mi vida (salvo que yo haya pedido consejo, pero entonces ya estamos ante un “correo personal”)…

No me importa que me manden correos de gangas de gente que ofrece cosas: chanclas baratas para los niños, libros y uniformes reciclados, clases de sushi, ofertas de tiendas en liquidación, conciertos musicales… Esos se agradecen, porque si te pilla de camino de vuelta a casa, te ventilas un poquito y echas un vistacín.

Y ahora voy a cebarme… ¡¡¡NO PUEDO SOPORTAR LOS CORREOS QUE ME AMENAZAN o ME DICEN QUE HAGA ALGO Y AL HACERLO NO SALE NADA o ME OFRECEN PREMIOS MILLONARIOS A CAMBIO DE QUE HAGA ALGO!!!!

Vamos a ver…¿Quién eres tú para decirme que si rompo una cadena van a venir treinta y tres hombres furiosos a violarme dentro de seis días a mi casa? ¿Por qué me “cuentas” que si no le reenvío tu mierda de correo a sesenta y cinco personas dentro de quince horas y treinta y dos minutos la desgracia va a caer sobre mi vida y pasaré a estar tirada debajo de un puente mientras jarrea y no tengo paraguas? ¿Por qué me planteas una incógnita y me dices que pulse F7 para ver si la he resuelto y cuando pulso, y pulso, y pulso, y hundo el botón de F7 de mi teclado y aporreo con todos los dedos la tecla, no sale nada? ¿Por qué si mando un mail absurdo en nueve semanas (ya ves tú dentro de nueve semanas me voy a acordar yo del correo) nacerán miles de millones de ¿dólares? en mi cuenta corriente?

Y además me das unos datos espeluznantes… “Martha Wingstein de Minessota, no envió este correo y su padre apareció al día siguiente colgado, en pelotas, del pino de delante de su casa sosteniendo en una mano el hamster de su hija pequeña y en la otra las zapatillas de estar en casa de su abuela…” ¿¿¿joder??? ¿Y el padre se volvió loco de pronto o apuntaba maneras? Yo delante de casa no tengo un pino, tengo un chopo… Y es muy alto, no creo que nadie pueda subirse… Mi ESTRELLA no tiene hamster. Yo no tengo abuela. Ni padre. … “Supr” … Qué mal cuerpo colega!

“Taluhi Malhi después de estar mendigando comida y viviendo entre ratas con sus diecisiete hermanos pequeños por las calles de Calcuta durante quince años, reenvió este correo y a los dos días fue contratado y nombrado Director General de la Mejor Agencia de Publicidad de Nueva Delhi” … ¿Y ese chico, de donde sacó el ordenador? ¿y los amigos que le mandan esos correos donde les conoció, y donde estaban cuando él mendigaba? ¿cuándo estudió esa carrera tan brillante que le ha dado ese puestazo?… Y al final pienso, “pues mira, Justicia Divina, diecisiete niños menos que van a pasar hambre, porque digo yo que el hermano les ayudará”

Y los peores son los de: “Si no reenvías este correo en menos de treinta segundos a veintiocho personas, dentro de tres días algo horrible te ocurrirá y ya nunca más, jamás de los jamases, volverás a ser la misma” … Glup! Glup! Y me dan ganas de contestar…

¡¡¡VETE A LA MIERDA TU Y TUS ABSURDAS AMENAZAS COÑO!!! ¡¡¡YO QUE TE HE HECHO!!! ¡¡¡NO VES QUE NO TENGO TIEMPO Y TENGO DOS HIJOS … JODERRR!!!

Reconozco que estos correos me ponen del hígado… Y si a los tres días se me rompe el retrovisor del coche, me acuerdo de la madre (estupenda y maravillosa) que parió al capullo que me mandó el correo…

No entiendo las cadenas que te obligan a hacer cosas por cobardía de un prometedor futuro lleno de desgracias… o de gracias de imposible cumplimiento… ¡¡¡Por favor!!! … ¡¡¡Que tengo muchos ficus que plantar!!!

¡¡¡Absteneros porfa!!! No me hagáis esto…

martes, 3 de julio de 2012

AUTODEFENSA

Todos, todos, todos, sin excepción, hemos salido de pequeños a la caza y captura de animales…

¡¡¡TODOS!!! Y cuando digo todos, somos todos…

¡¡¡Qué levante la mano el que no lo haya hecho!!!

Algunos animales han sigo perseguidos por curiosidad, como las lagartijas, porque si les conseguías cortar el rabo o la cola, ésta se seguía moviendo durante un rato, mientras el bicho se marchaba pitando. Ahora, tiempo después, sabemos que eran las terminaciones nerviosas del “bicho” lo que hacían que continuase con “vida” el rabo, pero en nuestra más tierna infancia, creíamos que las lagartijas tenían el don de que si les cortabas la cola se convertían en dos y seguían ambas con vida y volvían a crecer multiplicándose. (Esto, por lo menos era lo que pensaba yo… Alma de cántaro!!!)

También hemos cogido grillos… Yo ahora veo un grillo y como no lo sé distinguir de una “cuqui” (cucaracha), me muero de asco y de miedo… ya ves tú!!!! Las “cuquis” no hacen nada pero son absolutamente repugnantes y a nosotras, las damas, nos hacen subirnos en la primera silla que encontramos.

No puedo dejar de mencionar los caracoles y babosas, que son totalmente inofensivos y … pobres!!! les hemos “tuteado” todo lo que hemos podido… Especialmente a los caracoles, porque como tienen caparazón son menos ajquerosos de coger… porque las babosas, que por cierto, siempre se escondían en el agujero de los aspersores, por aquello de que les gusta la humedad y el fresquito, no aportaban nada de nada a nuestras cacerías infantiles… Sólo babas y más babas… no tenían donde esconderse las pobres…

Y … ¿los bichos-bola?... Se denominan científicamente como Oniscidea, y vulgarmente como chanchitos de tierra o cochinillas de humedad… ¡¡¡Qué horror!!! A mi me gusta mucho más lo de “bicho-bola”!!!

Se caracterizan por un exoesqueleto rígido, segmentado y calcáreo y por tener… siete pares de patas!!! Joder!!! A mi me das siete pares de patas y no tengo la necesidad de hacerme “bicho-bola”, me pongo a correr y no me coge ni Carl Lewis!!!

Bueno, pues los “bicho-bola” eran maravillosos… Esos iban como un “ciempiés” caminando por donde fuera… “tic,tac,tic,tac” y cuando notaban tu presencia… blup! se convertían en una pelotilla y se quedaban quitecitos en si mismos a su propio alrededor esperando a que pasase el horror de tu presencia…

Y los cogías con la mano, los tocabas, los intentabas abrir.. .y ellos… blup! quietecitos y haciendo fuerza para que no entrases en su intimidad… pasando desapercibidos, intentando que su mísera y pobre presencia dejase de ser importante para ti para poder seguir con su caminata de “tic,tac,tic,tac” hasta su guarida o agujeillo donde tendrían a sus bebitos…

Siempre me ha dado la sensación que el “bicho-bola” era un cobarde. No se porqué! Me parecía un animal acojonado de la vida, que no sabía afrontar lo que se le venía encima y que se autoprotegía en su propio caparazón, intentando pasar desapercibido, y que el daño que aparentemente le ibas a infringir fuera lo menor posible.

Hoy, esta actitud del bicho-bola la entiendo perfectamente… De hecho, llevo un tiempo haciéndome “bicho-bola” cada vez que puedo, para evitar los daños que aparentemente se me vienen encima y así capear mejor el temporal… No es una actitud cobarde en absoluto… que va!!! Es autoprotección, porque si no me protejo yo, ¿Quién va a protegerme?

Hay tres motivos (dos para los hombres) por los que nos hacemos “bicho-bola”:

1.- Sólo para mujeres: En momentos de tristeza profunda. Son esos momentos en que nadie te puede dar consuelo, porque son tuyos y solo tuyos… Es una necesidad vital. Es un momento íntimo. Es una tristeza que no puedes explicar y que tienes que pasar sola… Y entonces, llegas al sofá de tu casa, esa casa que te da todo el refugio y toda la paz del mundo, y cuando consigues quedarte sola… te haces “bicho-bola” y lloras, lloras, lloras, lloras… (He dicho que lloras?)… Y en ese momento, queridos caballeros, no tenéis nada que hacer, no hay nada que nos ofrezcais que nos pueda interesar, porque es nuestro momento “bicho-bola” y sobrais… Irsen coño!!! No precisamos de vuestra presencia y de vuestro consuelo, porque además, la mitad de las veces no sabemos explicaros por qué nos hemos convertido en “bicho-bola”, pero es lo que nos pide el cuerpo y estorbáis de una manera absoluta y contundente… Y mañana será otro día… Y si en ese momento iniciáis una conversación, lleváis todas las de perder…

Y en las generalidades de la humanidad encontramos dos momentos para hacerse “bicho-bola”, dependiendo de la magnitud del problema y de la cercanía del que lo aporta…

2.- La magnitud del problema. Gran cagada nuestra o del prójimo, pero que redunda en nosotros. No tenemos escapatoria. Nos van a pegar una “yoya” de las de kilo… Es el momento de sacar todas las barreras y fortalezas de nuestro ser y poner el caparazón duro, duro, duro, para recibir el impacto… Nos lo van a pegar. Lo sabemos. Y por eso, estamos preparados para recibirlo… Somos como el Apolo XIII… Tres, dos, uno… IMPACTO… Y el “bicho-bola” se hace fuerte… Si suena “crash” … te has quedao por el camino macho! Si consigues sobrevivir al primer impacto, la onda expansiva te moverá hacía adelante y hacía atrás como un péndulo, pero conseguirás mantener el equilibrio y poco a poco deshacer la bola y seguir con tu “tic,tac,tic,tac”… No es mortal de necesidad, pero cuesta reponerse de un lechazo de gran magnitud.

3.- La cercanía del que lo aporta. Para poder hacerte a tiempo “bicho-bola” en un impacto cercano lo tienes que ver venir… No es fácil, aviso! Normalmente te suelen pillar a medio hacerte “bicho-bola” y pueden tocarte el corazoncito… Y eso duele… Si te llega al corazón, estás jodido… Un golpe de cercanía es más duro que el de magnitud, sin lugar a dudas, porque no te lo esperas… Es traidor y certero… Y duele más por dentro, que en el caparazón, aunque el guardabarros se quede abollado bastante tiempo y el limpiaparabrisas deje de funcionar, lo difícil es recuperar esa cercanía… Normalmente, cuando te pegan en la cercanía una vez, no das opción a una segunda vez… porque ya estás preparado para que ese ser cercano que te abolló, lo vuelva a hacer, y las siguientes veces te resbalan más que la primera… La primera vez, como en todo, es la que cuenta…

Chicos, mirad a los lados, espero que tengáis fuertes las armaduras, porque ha llegado el momento de hacerse “bicho-bola”… Y no es cobardía, qué coño!!!… ¡¡¡es AUTOPROTECCIÓN!!! ¡¡¡es AUTODEFENSA!!!      

domingo, 1 de julio de 2012

LA BÚSQUEDA

Si, lo sé… Llevo una semana sin escribir nada, absolutamente nada…

No estoy vaga… nooooooooo!!! Ni muchísimo menos… Al contrario, he echado mucho de menos escribir, de hecho me han estado pasando cosas que he intentado retener en mi memoria para que no se me olviden… Sensaciones, sentimientos, emociones que han ido transcurriendo y que he querido almacenar para expresarlas … el problema es que todo ha quedado eclipsado por los últimos cuatro días…

¿Por qué? Porque he pasado los últimos cuatro días buscando al Príncipe Azul, y cuando lo encontré… estaba “cogido”… vaya por Dios…

Me remonto al jueves 28 de junio

Madrugón, cojo un vuelo, llego a un hotel ideal con forma de barco, suelto la maleta y empiezo la búsqueda. Mi príncipe no vive cerca, pero eso no me desinfla en las ganas de conocerle y encontrarle… Voy maravillosamente acompañada. Campanilla brilla como siempre (o más que nunca), está contenta y feliz, y tiene más ganas que yo (si cabe) de verle… Jack Sparrow me protege de todo cuanto me pueda pasar, para eso es el mejor de los piratas y va perfectamente uniformado y preparado para defender a sus damas… Lo primero que nos encontramos en su pueblo, está cuidadísimo, limpio, lleno de tiendas ideales… eso si… ¡¡¡se come mierda!!! ¿Por qué todo lo que se come fuera de casa es mierda? Encontramos mil pruebas que superar: laberintos, tazas alocadas, elefantes que vuelan, trenes con brujas, barcos piratas, árboles que había que escalar… Uff!!! Qué mareo… Y por fin su casa… Una chabola. Una chocita de nada… Enorme, grandiosa, gigante, preciosa… 

No le encontramos por ningún lado… Nos acostamos reventados…











Viernes 29 de junio

Madrugón… Esto no debe decaer, decidimos cambiar de aires e ir al pueblo de al lado para ver como se han rodado todas las películas protagonizadas por nuestro Príncipe Azul… Damos vueltas, volteretas, nos tiramos por montañas rusas de vértigo, ascensores que, sin control, se descuelgan con nosotros dentro… Campanilla y Jack Sparrow no muestran síntomas ni de miedo, ni de cansancio, al revés, se van viniendo arriba tal cual van pasando los minutos y las horas… No tienen fin… Nos volvemos a acostar mediomuertos…

Sábado 30 de junio

Otro madrugón… Seguimos intentando localizarle… No es fácil… Y eso que aquí todo el mundo habla perfectamente francés, inglés y español, pero aún así, nadie nos sabe decir donde encontrarle… Campanilla se suelta con el inglés, sin pudor ni vergüenza… Jack Sparrow abre los ojos cada vez que alguien se dirige a él, y como los tiene tan oscuros, todo el mundo se da cuenta perfectamente de su procedencia. Al fin, dimos con él. Si, había encontrado a otra, una rubia (peligrosa y dormilona) se nos había adelantado y fue tal el chasco que decidimos, para superar el trago …
coger un tren a las cinco de la tarde y pasearnos por la gran ciudad…

PARIS… Se me había olvidado lo maravilloso que es PARIS…

El glamour de las francesas, lo viejo que está el metro, los millones de personas de distintas razas, nacionalidades, religiones que pasean por la orilla del Sena, lo que nos desprecian abiertamente los franceses, las casitas maravillosas con sus techos que parecen de juguete…

Estar allí con la ESTRELLA y el PLANETA ha sido realmente especial… Al contarle las historias (pocas) que conozco de esa ciudad, me miraban embobados… Nos tomamos una creppe de Nutella y a las nueve de la noche cogimos el tren de vuelta y volvimos a entrar en el pueblo del Príncipe Azul, que ha cumplido 20 años y a las once de la noche hay una fiesta de luz, color y fuegos artificiales en su casa… Volvimos a retomar nuestras personalidades… Abrazada a Campanilla se me hace un nudo en la garganta viendo aquella preciosidad… Nos volvemos a acostar, un día más, totalmente destruidos.

Domingo 1 de julio.

Vuelta a casa. Felices, contentos y expectantes ante lo que va a hacer en un ratito nuestra Selección… Espero que se haga justicia…

Lo peor:

-          la comida: siempre lo mismo: nuggets, hamburguesas, perritos calientes…

-          el olor de los cuartos de baño… Incomprensible… No sé si no hay ventilación, si están mal diseñados, si la gente está podrida por dentro… No sé que es… Pero lo de los baños es absolutamente infumable.

-          la “superioridad” de algunos franceses… y digo algunos porque no quiero generalizar, pero … ¿por qué son tan antipáticos y sobraditos?

 Lo mejor:

-          ver las caritas de los niños, con su ilusión y alegría… eso no tiene precio.

-          que todo el mundo habla perfectamente francés, inglés y español… Y eso se agradece…

-          los musicales y las películas… Todo lo que hace Disney es alucinante, no defrauda. La vez anterior había un musical del Rey León espectacular… El de esta vez de Tarzán era una pasada.


Y el mejor momento de todos, por encima de todo, fue cuando, paseando detrás del PLANETA y el AVIADOR, paré con mi ESTRELLA a hacerle una foto con la Torre Eiffel al fondo, y me dijo: “¿Sabes mami? Eres la persona del mundo con la que más me gusta estar…”



¡¡Glup!! Sin comentarios…

Un viaje inolvidable… Otro más…

lunes, 25 de junio de 2012

LAS COSAS PEQUEÑITAS

A todas las unidades masculinas que me leen… ¡¡¡Este post es para vosotros!!!

No lo toméis como una crítica hacia vuestra especie. Que confieso que es una especie muy, pero que muy criticable… Noooooooooo!!!

Son unos consejos básicos, prácticos y fáciles para que el trato con las mujeres que os rodean, básicamente con la mujer a la que amáis, sea más sencillo, y se sienta amada por vosotros, porque “la gracia se demuestra andando” no diciendo lo bien que os movéis…

Es francamente fácil hacer feliz a una mujer, hacerla sentir estupenda, que se sienta querida y admirada… Es fácil, de verdad, muy fácil, y además, cuando una mujer se siente querida y admirada por su Romeo, luce, brilla, está de mejor humor, y por ende (¡qué fino me ha quedado!) hace la vida más feliz y apacible al sexo masculino.

Podréis sacar de nosotras lo que queráis, pero tenéis que cuidarnos un poquito…

Y ¿cómo nos cuidáis?... Así:

1.- Todos los días tenéis que decirnos un piropo: No es necesario que sea del tipo: “¡Guapaaaaaaa!”, “Vaya curvas y yo sin frenossss” y cosas de esas… Nooooo… Todos los días, al llegar a casa de trabajar, o cuando llegue ella, dile: “¡Hola bonita!”. Ya está. Inmediatamente cambiará nuestro humor, y si ha habido algún problema doméstico, laboral o con los niños, lo minimizaremos inmediatamente e incluso lo obviaremos, y pasará a ser una anécdota más de nuestro día.

Nos encanta oir una palabra de cariño sin venir a cuento. Es una chorrada. Es una tontería. No os cuesta nada, a nosotras gusta, y además … ¡¡¡es gratis!!!

¿Por qué no lo hacéis?

2.- Una vez a la semana traednos una tontería: Por ejemplo, el “Hola”, pero no todas las semanas, porque al final nos acostumbramos y acabamos echándoos en cara que una semana habéis fallado. Por ejemplo, un artículo de Internet sobre nuestro actor favorito. Un recorte del periódico sobre un libro que nos acabamos de leer y nos ha gustado. No vale la revista de Carrefour o Día con los descuentos y promociones de la próxima semana… Eso no es una tontería que ilusiona, eso cabrea que te cagas eh?

3.- Una vez al mes, hacednos un regalo inesperado: Por ejemplo, un jabón de manos (3/4 €), una crema autobronceadora (10€), unas entradas para el cine, alquilad una película chula que sabéis que nos hemos perdido, compradnos un libro. Algo que nos haga ver que, durante el día, os habéis acordado de nosotras y para demostrarnoslo nos traéis el recordatorio… Y hablo de cosas pequeñas, porque si son grandes cosas, perdemos el norte y al final todo nos acaba pareciendo una mierda pinchada en un palo, quicir, una brocheta.

4.- Recordad las fechas importantes: ¿Qué cuales son las fechas importantes? Pues por supuesto, no es la final de la Eurocopa, ni la de Roland Garros, ni la despedida de soltero de Menganito. Las fechas importantes son el cumpleaños, el Santo, los aniversarios. Tatuaros en el brazo, la pierna o el culo las fechas importantes para que no se os olviden. Y si crees que a ella le importan un pimiento esas fechas, ¡¡¡qué poquito conoces a tu niña!!!.

Nosotras dejamos de dar importancia a las fechas el día que vosotros dejáis de tener ilusión por ellas. Somos así de prácticas. Nos damos cuenta de que si no os vais a acordar de una fecha, para que vamos a estar expectantes, para después quedarnos chafadas… La borramos de nuestra vida y punto. Pero para la mujer, las fechas son especiales e importantes.

Hacernos sentir especiales en nuestras fechas anda!... Aunque sea, sacadnos a dar un paseo a la manzana cuando los pedorros estén acostados…

5.- Contadnos esas cosas que os han hecho reir: Participad con nosotras de vuestras tonterías. No vale llegar siempre cansado, refunfuñando y preguntando “¿qué hay de cenar?” “¿qué han cenado los niños?” … Y por supuesto, interesaros un poquito por nuestro día, qué hemos hecho, con quien nos hemos encontrado, escuchadnos cuando planteemos un problema, por muy chorra y pequeñito que os perezca. La conversación es fundamental, aunque sea absurda o no os interese, para nosotras es importantísimo sentirnos escuchadas, y que día a día, sigáis nuestras historietas de forma que sepáis perfectamente quien es el protagonista de la película que empezó a rodarse hace un mes… Si hace un mes no nos habéis hecho caso, lo notamos en el acto, y dejamos de compartir con vosotros nuestras cosas… Y eso distancia muchísimo…

6.- Dejadnos hablar por teléfono con nuestra madre o amigas: Sin poner malas caras, sin hacer “chip” con la boca porque no podéis oir el telediario… o el tiempo!!! ¡¡¡Qué coño os pasa con el tiempooooooo!!!! Ni que tuvieráis que cruzar la M30 a caballo joderrrrrrrrrr!!!! Es cierto que lo que hablamos con nuestras amigas o madres son estupideces… pues dad las gracias, porque el día que sea gordo… ¡¡¡estáis muertos!!! El día que no hablemos con las amigas delante vuestro, es porque lo que tenemos que contarles es importante y … no lo podéis oir!!! Y eso… es la muerte!!! ¡¡¡Vuestra muerte!!!

7.- Decidnos lo guapas que vamos cuando salimos a cenar: No hay nada peor que vestirse, peinarse, pintarse, arreglarse, salir del cuarto de baño y oir “Vamos que llegamos tarde” o “Te has comprado otros zapatos, joder! se va a caer el armario! No sabes ni lo que tienes ahí metido!!!”… bajar en el ascensor en silencio, ir en el coche callados o hablando de los problemas de curro… Llegas a la cena y lo más normal es que te sientes al otro lado de la mesa, porque con vosotros ya no tenemos nada más que hablar… Si tal cual salimos del baño decís: “¡¡¡Qué guapa!!!” “Ese bolso en nuevo, qué bonito!” Bueno, ya vamos felices como perdices a la cena… y mira que es fácil eh? Pues no! No decís nada ni muertos oye!!!…

En fin, que de tonterías ¿verdad? Qué chorradas ¿a qué si? Pues estas son las COSAS PEQUIÑITAS que hacen feliz a una mujer en su día a día… Ninguna espera grandes cosas. Todas (o casi todas) vivimos en la tierra y sabemos de vuestras carencias, pero también tenemos nuestras necesidades, y las COSAS PEQUEÑITAS nos llenan un montón…

Las mujeres vivimos gracias a las COSAS PEQUEÑITAS … Venga chicosssssssss, ponedlas en práctica anda!!!
Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.